A 40 años, de tener el corazón en las tinieblas

[pullquote align=»left|center|right» textalign=»left|center|right» width=»30%»]Desde Paraguay con amor[/pullquote]
Augusto Roa Bastos escribió al terminar su monumental “Yo, el Supremo”: “…A media noche bajarás a las mazmorras. Te pasearás entre las hileras de hamacas que cuelgan unas encima de otras, podridas por veinte años de oscuridad, sufrimiento y sudor. No te reconocerán. No te verán siquiera. No te verán ni oirán… Lo bueno, lo mejor de todo es que nadie te escucha ya. Inútil que te desgañites en el absoluto silencio”.

1  foto afuera   Hablar de Pinochet en los albores del siglo XXI pareciera, a primera vista, algo fuera de lugar. Después de todo, el contexto histórico latinoamericano en que se inscribe el golpe de estado y todas sus secuelas remite a un mundo que ya no es.

No obstante, la figura del ex dictador chileno y su lamentable huella en la historia del mundo contemporáneo no ha perdido, en absoluto, interés teórico e histórico. De más está decir que estamos frente a un personaje comparable a los archivillanos de historieta, lo mismo que Hitler o Jack el Destripador, en suma, una figura que, como Judas Iscariote, arquetipo de la traición, provoca la repulsión de gran parte de la humanidad.

A medida que transcurren los años y los chilenos vamos tomando distancia de aquellos tristes años de dictadura, construyendo de manera lenta y difícil el porvenir democrático, que abarco toda América latina, va emergiendo en lontananza la otra faz del gobierno de Pinochet.

3 emblema

Los atentados y la operación Cóndor, es una forma de represión que no se conocía a nivel Continental, tan parecido a lo que pasa hoy en día en el cual toda la derecha latinoamericana está de acuerdo para desprestigiar a los gobiernos progresistas de la región. El atentado que más ha trascendido, fue el del Gral. de ejercito Carlos Prats y de su esposa Sofía Cutberth, en Buenos Aires.

La pena para el jefe fue de presidio perpetuo impuesta al ex jefe de la DINA Manuel Contreras, por el asesinato del ex comandante en jefe del Ejército Carlos Prats y de su esposa Sofía Cutberth, es el resultado judicial más duro que ha debido enfrentar en Chile algún ex — uniformado por violaciones a los derechos humanos.

Más allá de las aristas judiciales e internacionales del caso, aparece como necesario reflexionar sobre el significado que los hechos tienen para las instituciones militares y para la ciudadanía. Esta condena, que –al igual que muchas otras— sanciona a un grupo numeroso de oficiales en retiro, deja en evidencia que los crímenes cometidos sólo fueron posibles en un ambiente institucional altamente degradado en sus valores.

Pero aquella Escuela Militar fue también testigo de un hecho que recorrió igualmente el mundo ese jueves 14 de diciembre de 2006. Es la historia valiente de Francisco Cuadrado Prats, nieto del general Carlos Prats. Su abuelo fue asesinado junto a su esposa en Argentina en 1974, en una acción ordenada por Pinochet.

2 secuases

El nieto de Carlos Prats esperó varias horas bajo el calor sofocante en la Escuela Militar para ver por la ventanita de vidrio de la urna mortuoria el rostro ya inerte del ex—dictador. Dijo que no había pensado antes hacer lo que se le iba ocurriendo mientras estaba en la larga fila junto los que querían darle “el último adiós al —auto denominado— «Salvador de Chile”. Quizás recordaba una y otra vez cómo murieron asesinados sus dos abuelos o pasaban por su mente imágenes de miles de torturados, asesinados en cárceles secretas, campos de concentración, o los que fueron lanzados al mar amarrados a rieles de trenes.

Entonces dijo después Francisco Cuadrado Prats; “…hice lo que tenía que hacer”. Las cadenas de la Tv. y la prensa entera transmitían en directo, bajo un dolor incontenible, que el propio nieto diera su ultimo adiós al dictador que había mandado asesinar a sus abuelos.

Y frente al ataúd ante la ventana de cristal, ante el rostro del cadáver del ex—dictador muerto, le lanzó un escupitajo. Esa acción valiente no fue ni una acción de arte ni siquiera planificada de antemano, sino instintiva, atávica quizás. El muerto llevaría por toda la eternidad el escupitajo de miles de víctimas. Dos nietos de generales, pero dos conductas tan distintas.

En los años 80 las cárceles chilenas estaban abarrotadas de presos políticos, los exiliados constituían una legión, se detenía y torturaba sin cargo legal alguno, no había prensa independiente, Internet no existía, el poder judicial no prestaba amparo a víctima alguna, y la dictadura asesinaba cotidianamente a opositores en falsos enfrentamientos, las cosas no podían estar peores.

El soplonaje era cosa seria, “…algún tiempo después yo sería arrestado por carabineros encabezados por un oficial que era estudiante de mi mismo colegio secundario y que actualmente recibe beneficios como supuesto exonerado político. Es probable que para adquirir tal condición haya invocado los perjuicios que a sus bototos le causaron nuestros inmisericordes cuerpos amarrados”.

4 Palacio de la Moneda

“En un país que llevaba años hablando a susurros y con un soplonaje desatado, nos sorprendió el coraje de este dirigente, que visto desde la perspectiva de los años era un muchacho de recién pasados los veinte años”.

«A pesar de mi edad —nos cuenta el auto exiliado— yo no tenía experiencia en la lucha anti—dictatorial, y el coraje no me había faltado nunca, pero aquí, en Paraguay, sentí algo especial, no por mí, sino por el compañero de tan firmes convicciones, eso yo también creo que le paso al nieto del general».

«Cualquiera que haya formado parte de una estructura clandestina como yo, —nos dijo— lo hacía en el Partido Demócrata Cristiano, sabía que su vida e integridad física en gran medida dependían de su propia prolijidad, de su inteligencia y determinación. Sin embargo, un opositor público a una dictadura feroz como la que había está entregado a su suerte, al mero capricho de la represión», nos contó.

El camino hasta aquí ha sido desolador, pareciera que toda la miseria humana se hizo realidad durante ese periodo, el Mal como un oscuro manto cubrió todos los rincones de este país, sometiendo a las víctimas, envileciendo a los victimarios.

Aunque algunos de sus protagonistas se empeñan hasta el día de hoy en defender lo obrado, justificando los crímenes, la traición, la tortura, el dolo, el catastro no podría ser más elocuente. Lejos de estar ante una gesta heroica para salvar a la nación de algún presunto enemigo, surge el hedor de un grupo de sediciosos, financiados por una potencia extraña, conjurados para el crimen por su mezquina ambición.

Lo anterior, sin embargo, no nos exime de un examen más acucioso del asunto. «A veces pienso de lo irresponsable que fui, exponiéndome abiertamente al régimen», concluyo diciendo. Tal como se ha señalado respecto de otras formas totalitarias, tal parece que toda satrapía no hace sino exteriorizar cierto talante colectivo que, en determinadas circunstancias, alcanza el rango de verdad absoluta y de normalidad.

La paradoja ya ha sido señalada por varios autores de teoría política, aquella idea de que, finalmente, muchos adherentes a Hitler, eran, a su manera, ejemplares padres de familia, buenos hijos y esposos.

El golpe de estado de Chile en 1973 no fue, en este sentido, una realidad exótica o accidental del decurso histórico de la época. La población chilena de entonces, expresada en los distintos partidos y movimientos políticos, optó mayoritariamente por el odio y la violencia, la mayoría de los hombres y mujeres de aquel tiempo renunció a la democracia existente en nombre de un retorno a la seguridad y la normalidad.

AL INGENUO PUEBLO CHILENO LE IMPUSIERON UN SISTEMA

El líder chileno gana las elecciones, apoyado por diversos partidos y movimientos comunistas radicales y socialistas, con el 36,6% de los votos, seguido del candidato de la derecha, ex presidente (1958 —1964) Jorge Alessandri (34,9%), y por Radomiro Tomic (27,8%), de la Democracia Cristiana.

Según cifras del Fondo Monetario Internacional, de universidades privadas y del propio gobierno, Chile será la primera economía desarrollada de América Latina antes que termine esta década.

Nuestro entrevistado nos cuenta que es; “…falso lo que la prensa paraguaya cita, en el sentido que cuarenta años atrás, la nación andina era una de las más atrasadas, a consecuencia de los programas de gobierno estatistas del régimen socialista” la derecha nunca dejo el poder, solo se transformaba, de Radicales (1938), a Conservadores (1950), o Partido Nacional (1960) y ahora es Unión Demócrata Independiente (UDI) que postula a Evelyn Matthei, de 59 años a la presidencia de la República en noviembre próximo.

Es hija de un general de Aviación que integró la Junta Militar durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973—1990), había disgustado sobremanera a Renovación Nacional y estuvo a punto de quebrar la unidad de la derecha.

Allende llegó a la presidencia luego de ser senador y haber competido por la primera magistratura en dos oportunidades (1958 y 1964). Antes de su gobierno, el Gobierno de Eduardo Frei (padre) se enfrentaba a las grandes reformas políticas y económicas.

5 evelyn Matthei

En 1955 la Escuela de Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) suscrib

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