Con clavos en las manos, se crucifican 9 sindicalistas

[pullquote align=»left|center|right» textalign=»left|center|right» width=»30%»]¿Continuidad o cambio?[/pullquote]
La estrategia de la continuidad significa, entre otras muchas cosas, por un lado, consolidar el maquillaje reformista de lo que se ha hecho ya en democracia no han modificado sus principios autoritarios y oligárquicos, es decir, la esencia política de la institucionalidad entes impuesta por el civilismo, y autoritario, incluido el maquillaje esperado al sistema democrático de no hacer nada, cuando se tiene que hacer.

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Los nueve trabajadores crucificados entre ellos una mujer hace dieciséis días en la parada de la línea 30 Vanguardia de Luque, reflejan la incapacidad de la ministra de Justicia y Trabajo, Sheila Abed, en solucionar temas tan desgraciados como este, de cara a una ciudadanía tan digna e historica como la luqueña.

Se debe tener conciencia lo que ha significado, para la historia de Paraguay y de América latina, y lo duro que ha resultado allanar el camino al civilismo, a instituciones republicanas, como lo son los sindicatos, para que sea esa institucionalidad, y su lógica política, no logren crear los mecanismos de dialogo, muchas veces impuesta a sangre y fuego en nuestra Nación.

Un dialogo que se legitime y se proyecte en el tiempo, por la sola razón de la cobardía moral de una generación, y la incapacidad de construir caminos de la mano del pueblo. Una forma de democracia directa, participativa y protagónica.

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¿Continuidad o cambio?

La contradicción principal que se instala en el seno de esta crisis —que toca a la familia luqueña— y que atraviesa transversalmente la totalidad de la política paraguaya es entre la continuidad y el cambio.

La estrategia de la continuidad significa, entre otras muchas cosas, por un lado, consolidar el maquillaje reformista de lo que se ha hecho ya en democracia que no ha modificado sus principios autoritarios y oligárquicos, es decir, la esencia política de la institucionalidad entes impuesta por el civilismo autoritario, incluido el maquillaje esperado al sistema democrático de no hacer nada, cuando se tiene que hacer.

 

No abrir paso a una sociedad, que indolentemente e impunemente mansilla los derechos de los trabajadores, en todos sus estados y obviar la verdad, juicios y reparaciones justas y a la altura del daño.

Hecho esto, para tranquilizar al mundo financiero y empresarial con que habrá una nueva agenda empresarial, y las garantías a los nuevos negocios depredadores, usureros o destructivos, son una estocada al corazón mismo de la familia paraguaya.

Este triste episodio no refleja principalmente la corrupción, —como lo han querido mostrar— al presentarse un inspector de Justicia y Trabajo, que no hizo otra cosa que eternizar su investigación al respecto, sin perjuicio que ésta exista, y el daño de humildes trabajadores que junto a sus familias están sufriendo.

Se manifiesta el hecho inconcebible que las más altas autoridades del Poder Ejecutivo tomen cartas en el asunto, para suplir la incapacidad de un desmantelado servicio civil, el Ministerio de Justicia y Trabajo, para controlar, en este caso, intervenir la línea 30 de transportes Vanguardia de Luque.

Actualmente, una elevada proporción del personal de la empresa no tiene ni siquiera contrato de planta, seguro social, un sistema que faculte al trabajador tener un seguro, y así no tener que ir con sus huesos a parar a la cárcel de Tacumbú, al momento de un accidente de tránsito, «Nos mantenemos en el pedido de la reincorporación de todos y el cumplimiento con el Código Laboral, el pago de IPS, y un horario de 16 horas frente al volante. Esto es una persecución sindical, además de hacernos trabajar, doble turno frente al volante», expuso Villalba, uno de los sindicalistas «crucificados» por el canal de Telefuturo.

La indolencia empresarial y un Estado ausente, hace que autoridades sean incapaces de solucionar la huelga, esta huelga tenía que haber sido detenida por la Ministra del Trabajo, el día que asumió como Ministra, el 15 de agosto de 2013, ya han pasado casi doce días desde que asumió la ministra, y 16 días que se encuentran crucificado los sindicalistas.

Una huelga de más de 30 días, declarada por los choferes de la empresa de transporte de Luque, Vanguardia, Línea 30, en la cual reclaman la admisión de los nueve sindicalistas despedidos en reclamo de el “Derecho Constitucional” de asociarse en un sindicato.

El reportaje de la Telefuturo muestra las imágenes de cinco huelguistas crucificados con clavos en las manos, como forma de protesta, hace hace díésiseis (16) días, al cierre de esta edición son 16 los días transcurridos. Reciben diariamente la asistencia médica del Dr. Miguel Ángel Gill. «Así funcionan las empresas de transporte del Paraguay, en concomitancia con el poder de turno» dijo uno de ellos.

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El problema se agudizo tras el despido a nueve trabajadores, la segunda semana del mes de agosto. Son nueve los trabajadores crucificados con clavos que les atraviesan las manos. En forma solidaria con sus compañeros sindicalistas, no encontraron otra forma de protestar ante la insensibilidad de sus empleadores, en un Estado que por décadas se ha tratado con desprecio la labor sindical.

Los crucificados son; Darío Vera, Félix Agüero, Óscar García, Claudio Ramírez, Sergio Cardozo, y Mariano Cabrera, que fueron sacados a bordo de sus cruces por sus compañeros fuera de las carpas por sus compañeros y puestos sobre la vereda frente a la terminal de la Línea 30 en el barrio Bella Vista de Luque.

Por su parte, Simeón Rojas, Óscar Romero, Celso Silva y Darío Peralta siguen con una huelga de hambre. Solamente ingieren agua, al igual que los seis crucificados. Compañeros de trabajo y familiares de estos trabajadores están en forma permanente acompañándoles en la decisión que asumieron.

Por su parte, Celso Silva, Simeón Rojas, Óscar Romero y Darío Peralta mantienen una huelga de hambre. Compañeros de trabajo y familiares de los trabajadores están en forma permanente acompañándoles, expectantes ante cualquier problema que surja para atenderles.

Este tipo de huelgas tan virulento no se recuerda en Luque, pero si recordamos la que años atrás mantuvo la línea 49 Limpio, propiedad del actual diputado Celso Maldonado (PLRA) que duro más de un año, cuyo final se diluyo en el tiempo, en aquel tiempo Maldonado era concejal de Luque por el Partido Liberal Radical Autentico.

foto afuera

Esta vez, al encontrarse los medios de comunicación polarizados en medios comerciales —derecha— y medios progresistas, —izquierda—, se torna muy difícil para el mundo del trabajo, campesinos, o gente común que piden justicia, recién están sabiendo el problema de la línea 30 y encuentren eco en la sociedad, una sociedad que vive actualmente desconectada de la realidad, recien despues de diez días la ciudadanía se entera de lo ocurrido, hemos perdido el único escape que nos estaría quedando a los paraguayos, conmovernos con el dolor ajeno.

Es lo que paso al enterarse los ciudadanos que un grupo de huelguistas había visitado la Junta Municipal, vecinos de la parada de la línea 30, que prometieron, no dejar salir a ningún vehículo de la parada. Dirigentes se hicieron presente en la sesión de la Junta Municipal de Luque el martes 20 de agosto, solicitando la solidaridad de las autoridades.

Los Concejales reunidos allí se comprometieron mediar en el problema sindical, aunque reconocieron que poco pueden hacer, por tratarse de un problema laboral con una empresa privada.

Por cierto, esta iniciativa adolece de un ingenuo idealismo de Estado, sin conciencia de la incapacidad de la institucionalidad pública para empujar al movimiento sindical. No extraña entonces que, hasta ahora, el debate sólo refleje una mirada superficial y elusiva de los temas de fondo.

Agosto 2013.—

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