El trabajo portuario en Iquique

[pullquote align=»left|center|right» textalign=»left|center|right» width=»30%»]Honramos el tratado de 1904[/pullquote]
Actualmente, Arica es un puerto chileno muy especial por dos razones. Desde luego, la 1ª,  en virtud del tratado internacional de Paz y Amistad con Bolivia, de 1904, tratado que las sucesivas autoridades chilenas han honrado, (Más información en lectura adicional).  En 2º lugar se destaca que; «… las terminales chilenas deben otorgar el más libre paso a las personas y mercaderías provenientes del Altiplano o con destino a él», razón por la cual las autoridades chilenas no intervienen en conflictos de estas características.

  Días atrás nos vimos sorprendidos porque la prensa nacional e internacional, daban cuenta que; «… un grupo de conductores y empresarios exigían el retorno al Paraguay de funcionarios de Aduanas recién comisionados desde Paraguay a Iquique.

El grupo de conductores de transporte internacional y compradores venidos de Bolivia, Brasil, Argentina, Perú, y chilenos, de la Zona Franca de Iquique (Zofri) protestaron en la zona franca de la oficina de Aduanas, con pancartas acompañados de vehículos Scania de gran porte llegaron hasta el lugar acompañando la protesta haciendo sonar sus bocinas.

En Chile nadie discute que la libertad de trabajo en los puertos hizo más eficiente su actividad, que redunda en una clara facilitación del comercio exterior nacional. Sin embargo, algunos sindicalistas chilenos añoran el poder, cuando en Chile había libertad sindical, (existen persecuciones patronales como en Paraguay) en la antigua Confederación Marítima de Chile.

Cabe destacar que los puertos chilenos están concesionados en manos privadas,  los portuarios no tienen derecho a la huelga y a ser contratados, sus trabajos son temporarios, o de pacotilla. A pesar que la Concertación de partidos de izquierda que gobernaron el país por veinte años, no han podido llegar a legislar leyes, y no es por la pasividad de esos Gobiernos, sino por las leyes dejadas por el dictador Augusto Pinochet,  en el sentido que un Concejo de Estado designa nueve (9) senadores con los mismos derechos que los electos.

Mirado desde el Paraguay, el parlamento chileno se parece al nuestro. Los grupos de portuarios, a pesar de esto,  han ido escalando posiciones en los diversos movimientos sindicales que se han organizado en tiempos recientes, los que, después, en su calidad de «coordinadores», afirman haber solucionado muchos problemas.

El último de estos episodios se ha vivido en el puerto de Arica. En su pliego de peticiones, los sindicalistas vuelven a exigir, entre otros puntos, la facultad de designar a los trabajadores y establecer el número de trabajadores por cuadrilla.

Ante esta situación creada, la policía militarizada, Carabineros de Chile se vio en la necesidad de proteger el entorno de la oficina dado lo singular de la protesta. Los funcionarios venidos del Paraguay Norma Paredes y Enis Duarte, llegaron a Iquique en el mes de marzo con el fin de organizar los nuevos horarios y poner a situaciones irregulares, creadas por los antiguos funcionarios. Dejando al descubierto irregularidades creadas en las famosas «operaciones maletín»,  esto según la prensa trasandina.

foto unoCon el escandalete de manifestantes chilenos y paraguayos, según Norma Paredes y Enis Duarte; «…se  creó un protocolo burocrático a fin de trabar la libre circulación de mercaderías con destino al Paraguay, situación que mediante una coima de U$S 150, por vehículo  «…la vida les sería mucho más amable» en tierras extranjeras.  Esto incluiría un horario más reducido a fin de que el tiempo no alcance para atender todas las demandas, debido a la legalización de los documentos de despacho.

Por otro lado, actualmente, Arica es un puerto especial por dos razones. Desde luego, en virtud del tratado de Paz y Amistad con Bolivia, de 1904, tratado internacional que las sucesivas autoridades chilenas han honrado, (más información en lectura adicional) en él se destaca que; «… los terminales chilenos deben otorgar el más libre paso a las personas y mercaderías provenientes del Altiplano o con destino a él».

Adicionalmente, el tratado firmado por Chile en el que asumía el compromiso de construir la línea férrea y lo cumplió religiosamente. Y por eso, poder demostrar de la forma más clara y más elocuente del mundo, que es viendo cómo este tren, esta locomotora, se desplaza por la vía férrea que une el puerto de Arica con el alto de La Paz.

Se cumplen en estos días los 100 años de la inauguración de estas vías ferroviarias con un total de 440 kilómetros de extensión, 205 por el territorio chileno y 235 por el boliviano. Esta era una de las tres obras con las cuales se comprometía Chile, según el Tratado de Paz de 1904, que puso fin a los temas pendientes derivados de la Guerra del Pacífico de 1879.

Chile firmó el tratado de 1904 con Bolivia de buena fe y se comprometió a cumplir lo que este tratado establecía. Y a lo largo de los más de 100 años, Chile ha cumplido fielmente los compromisos que adquirió.

Pero también Arica es un puerto cuya operación el Estado está licitando en la modalidad de mono operador.  Esto, que constituye una transformación fundamental del modo de trabajar en dicho puerto, no ha sido comprendido por algunos de los actuales operadores, quienes se aferran a la modalidad tradicional. ¿Conveniencia? No lo sabemos ni lo sabremos mientras no se den las condiciones laborales que favorezcan a los trabajadores en Chile.

Ésta, sin embargo, se encuentra en generalizado descenso en los puertos internacionales, por razones de eficiencia económica. Así, los dirigentes de estas terminales muestran no comprender el promisorio futuro que la fórmula licitada conlleva para el puerto y la ciudad; ella, incluso, permitiría que algún operador portuario entrase en sociedad con intereses privados del comercio exterior boliviano, paraguayo, argentino, o peruano.

La llamada «Coordinadora», volcando su animosidad sobre los operadores portuarios, logró influir en algunos bioseanica1gremios ariqueños. Tras la intervención de la intendencia regional, el conflicto pareciera haber llegado a su término. Al suspenderse una serie de medidas. Están dadas las condiciones para reanudar las conversaciones y llegar a un nuevo convenio con los trabajadores marítimos, destinado a reemplazar al que está vigente hasta fines de año.

Cabe esperar que prevalezca el buen sentido y, en consecuencia, que en el transcurso de esta negociación no aparezcan aspiraciones económicas desvinculadas de la realidad económica local e internacional. La esperanza está ahora en los nuevos  gobiernos que vendrán a gobernar los destinos de Chile y Paraguay.

Quien más se acerca a esta realidad es la ex mandataria (2006—2010), Michelle Bachelet favorita en los sondeos de cara a las elecciones presidenciales de noviembre, su deseo es  impulsar una nueva carta magna, esto eliminaría a los “cenadores”, — con “C » se les dice a los designados— legitimar el derecho a huelga, la libre protesta sin esperar el pedir permiso, la igualdad entre el hombre y la mujer, «a igual esfuerzo igual sueldo», y por último el derecho a la educación gratuita. Bachelet indicó que «habrá que ver cuál es el mejor mecanismo para hacerlo”.  Ante esta situación la pregunta que surge es; ¿Qué hace UNASUR para ayudar a subsanar estas “pinochetadas”?

Bachelet  también se refirió a la denuncia anunciada por Bolivia contra Chile para obtener una salida soberana al mar perdido en una guerra del siglo XIX.

«Me interesa que a Bolivia le vaya bien, y todos los temas que se puedan trabajar y que respeten los intereses de Chile, y que puedan permitir avanzar en asuntos que han sido complejos, creo que sería muy positivo», manifestó.

Es de interés para Chile que las autoridades, designadas por el Gobierno para manejar en forma integral el tema portuario, pueda realizar su difícil labor, en la que incluso deberá hacerse cargo de los errores políticos anteriores. Es preciso dejar de lado soluciones meramente  coyunturales, que pueden revertirse a poco andar, dando así a ese terminal portuario la tranquilidad que necesita para desarrollarse en plenitud su importante potencial.

Abril 2013.

Lectura Adicional:
Los vecinos;  ¿Cómo nos ven?, y ¿Cómo los vemos?
«Los tratados son para ser cumplidos»
—Pte. chileno, Sebastián Piñera—

foto lectura adicionalAparece como insuficiente la explicación que los incordios diplomáticos en que Bolivia se mitiga en cercar a Chile en un conflicto, arrastrando a sus vecinos en situaciones que no desean estar envueltos, —hace un mes hubo un caso de espionaje boliviano denunciado por autoridades chilenas— esto tiene su raíz en la Guerra del Pacífico (1864—1866), que en estricto rigor, el punto es que Bolivia jamás poseyó un «mar histórico». El nacimiento de Bolivia a la  vida independiente, proclamándose como república tiene lugar recién en 1.825, es decir, quince años después de que similar proceso, en 1.810 se iniciara en Chile.

Esto tiene su raíz en visiones interesadas destinadas a obtener ventajas en su política interna, que beneficiarían al presidente Evo Morales,  aumentando artificialmente la dimensión de las dificultades. No se puede negar que eso existe, y con manifestaciones persistentes en Bolivia y Perú en los últimos años, pero no está ahí el origen del problema.

Esas limitadas explicaciones pueden darse, precisamente, porque existen hechos reales que luego son magnificados, distorsionados o instrumentalizados. Y que las autoridades chilenas han sido perezosas en asumir y reconocer que parte de ellos —incidentes más o menos pequeños, errores o descuidos— son de directa responsabilidad de funcionarios chilenos, y políticos o de carrera, o casos externos como el de la aduana paraguaya.

Lo grave es que su repetición constante contribuye a dar verosimilitud y plausibilidad a las críticas de que Chile se muestra desaprensivo en sus obligaciones con sus pares regionales o sus vecinos, excepto cuando se trata de diplomacia económica o comercio.

Esto se manifiesta en una baja adhesión por la cooperación internacional horizontal y que de manera injustificada en años anteriores, Bolivia inició una carrera armamentista en la región. Las autoridades peruanas, públicamente han manifestado el no querer tener que pasar por territorio boliviano para llegar a Chile.

En nuestros días, los autores bolivianos buscan argumentar que Cobija (y por extensión, todo Atacama) le pertenecía a la Audiencia de Charcas, —futura Bolivia— desde que, hacia 1782 aproximadamente, la caleta fuera incluida en la intendencia charqueña de Potosí.

Omiten agregar, sin embargo, que esta inclusión sólo involucraba derechos de uso auxiliar en la misma para el transporte de la riquísima producción de los minerales de plata de Potosí, que eran sacados en su gran mayoría por Arica, donde también existía un régimen de derechos de uso de su puerto sin que éste perteneciera a la Audiencia de Charcas, sino entonces a la Audiencia de Lima y luego al Virreinato del Perú. De ahí también que el primer intento de adquirir costas propias lo hayan probado los bolivianos precisamente en el puerto de Arica, y después en Cobija.

Porque igual queda flotando la duda de si hubo otra operación fuera de los hechos explicados, y persiste la sensación de que Chile sigue apostando en su política exterior a la debilidad de sus vecinos.

Las declaraciones de los obispos católicos bolivianos abogaron el pasado 13 de abril de 2013 para que prime el diálogo en hallar una «solución razonable» al reclamo de Bolivia de que Chile le «restituya la salida soberana al océano Pacífico perdida en una guerra librada a fines del siglo XIX», dijo el presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB), Osear Aparicio, al inaugurar la 95 asamblea ordinaria de esa entidad. Sin embargo la razón habla al entendimiento, y el hecho es que “…no se puede restituir lo que nunca se poseyó”.

De manera injusta hacen aparecer todo como responsabilidad de la política, cuando en más de una oportunidad ella ha sido una víctima de la ineficiencia de los profesionales de la fe.

Es precisamente la conjugación de una Iglesia tradicional y de baja calidad humana, con una conducción episcopal de baja experiencia e imbuida de un libre mercadismo casi ramplón, lo que favorece la serie de incidentes de que damos cuenta, esto lo hacen con un pueblo eminentemente pacífico como el chileno, su jefe, el Cristo ya les decía en su época a otros iguales;  «…guías ciegos que cuelan el mosquito y se engullen un camello».

Chile, un país de altozano

Donde usted se encuentre en Chile habrá un cerro a lo largo de sus 3.500 Km de extensión. Los turistas bolivianos y peruanos, se llevan la tierra del Morro de Arica en pequeños paquetes, y el agua del mar en botellas.

La cábala es; “Algún día el Morro de Arica  y el mar estarán de vuelta en su tierra, como lo vieron nuestros sus antepasados». Estos relatos emocionaron a Hugo Chávez, presidente de Venezuela  que dijo; “Cuando el mar sea boliviano, me zambulliré en sus aguas”, es que…; vale este oxímoron; “¡¡Robarse tanta belleza, ya no es un pecado!!”.

Sin descartar por cierto los aportes creativos de los procedimientos policiales que, sin el control necesario de las autoridades políticas, porque no existen normas o simplemente no se ejercen, complican de tanto en tanto a nuestra diplomacia.

Chile no solo carece de un ámbito de pensamiento estratégico que permeabilice y oriente sus percepciones, especialmente de sus dirigentes políticos y sus elites culturales, acerca de su entorno vecinal. Carece también de fuentes de información y claves de interpretación propios acerca de los hechos de la política, la sociedad y la cultura de sus vecinos, que le permitan medir o contrastar su real inversión diplomática versus lo que efectivamente necesita. La tremenda complejidad cultural de Perú, Bolivia, y Paraguay, son vistas como algo exótico o lejano, y las conductas políticas de sus habitantes son atribuidas a resentimientos o, simplemente, no se las entiende.

Ello no sólo es un rezago del pasado, parcialmente explicable por el atraso experimentado en materia de política exterior que no hemos podido consolidar una unión regional a causa de la política, las derechas y las izquierdas, los bolivarianos y los capitalistas, los masones y los católicos, los empresarios y los obreros, esta es la expresión de la ceguera más permanente, alentada por el poder mediático, que toca también profundamente a los gobiernos de la región.

Especialmente porque la actual inserción internacional de Unasur en el continente, además de dar una atmósfera permanente de paz y cooperación, requiere de una “hinterland productive» que el Paraguay no posee de manera natural, y que debe ser suplido con cooperación e integración física efectivas con sus vecinos. Lo cual es indispensable incluso en el evento que la solución de sus problemas de seguridad energética –un pago justo por ella — se lograra por medios extra vecinales.

A la cancillería paraguaya le queda un gran estigma a ser resuelto, un sapo que tiene que saber  tragar, es la «entrada de Venezuela al Mercosur». Ahora que sabemos que Nicolás Maduro fue proclamado presidente constitucional,  ¿Regresará Paraguay al Mercosur? la realidad actual es «… más profunda de lo que se dice o se piensan hacer», en Paraguay, el candidato electo es Horacio Cartes que al parecer  quiere un Mercosur solamente arancelario, y olvidarse de lo social, leyes migratorias, laborales, regionales, tratados internacionales, quiere un neo—liberalismo, una economía de mercado.

Pero no es lo que nosotros queramos, es que los colosos acepten lo que el gobernante de turno le pida. Al cerrarnos las puertas todos los países del mundo, a raíz del “golpe de estado parlamentario” a excepción del Vaticano y Canadá, ¿No será hora que la reforma que la Cancillería paraguaya precisa es todo lo contrario a lo anunciado por el actual Canciller?.  Pues lo que realmente se necesita es mejorar la percepción política de un aparato anquilosado, pesado, viejo, por los años, el formalismo y la poca eficiencia funcionaria. Son nuestros  vecinos;  ¿Como nos ven?, y ¿Como los vemos?

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