En Formosa, con la Energía nuclear; algo huele mal

[pullquote align=»left|center|right» textalign=»left|center|right» width=»30%»]»Zona de Inmolación»[/pullquote]

La bella Formosa. No hay duda que merece tener otro destino, tierras fértiles en las adyacencias del río Paraguay. Hay muchas energías alternativas, como la geotérmica, que podrían implementarse a corto plazo, sin una Comisión mediante. Por ahora, todos lo dicen, la energía nuclear no es indispensable, de manera que no es necesario adelantarse a los tiempos. Pero esos millones de dólares destinados a la Comisión de Energía Nuclear se justifican porque se trata de construir un prototipo nuclear para ofertarlo y venderlo, como ya lo han hecho en el pasado.

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La plenaria de la Cámara de Senadores aprobó por unanimidad la Convención Internacional sobre Seguridad Nuclear, y parecieran haber aprendido demasiado pronto los estilos de los políticos tradicionales, que no es el estilo tradicional, tomando en cuenta que primeramente se hubiera creado una comisión de energía atómica con profesionales en el tema. Justamente por el ejecutivo «de facto» que ejerce actualmente y que nadie lo eligió, «a’más que está por irse» dicen pobladores luqueños, un poco más entendidos en el asunto.

En la audiencia pública, 31/7/13, promovida por Conadema (Comisión Nacional de Defensa de Recursos Naturales) uno de los temas centrales expuestos fue la construcción por parte de Argentina de una planta nuclear en Formosa.

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El titular de la Comisión, Femando Silva Facetí (PLRA), dio a conocer que la Cancillería junto con la Comisión de Energía Atómica llevará el caso a la OIEA (Organización Internacional de Energía Atómica), que con asiento en Suiza, el mes de septiembre venidero.

El senador Faceti dijo tener conocimiento que la obra tendría una potencia de 250 mega—watts, lo cual indica que sería una planta pequeña, con un costo de U$S 400 millones, para una ciudad de unas cien mil personas.

Hace meses atrás saltó la noticia que en Formosa, Argentina, frontera con nuestro país, se está proyectando la instalación de un prototipo de reactor nuclear de pequeño tamaño para su empleo en formación, investigación o producción de isótopos radiactivos. Estos reactores suelen funcionar con niveles de potencia del orden de 1 MW, y es más fácil conectarlos y desconectarlos que los reactores más grandes utilizados para la producción de energía.

Y si bien es cierto, Enrique Bacchetta, senador colorado y presidente de la comisión de Legislación, argumentó por la aprobación porque, según expresó, los Estados partes se comprometen por sobre todas las cosas a adoptar las medidas legislativas, parlamentarias y administrativas, así como cualquier otro elemento necesario, para dar cumplimiento a las obligadores derivadas de la presente convención».

El senador Luis Castiglioni (ANR) explicó a los parlamentarios, que los movimientos ambientalistas que; «…durante estos 8 últimos años ha estado en el Congreso de la Nación, y que no se le ha dado la debida importancia en su momento, hasta ahora en que estamos en las puertas de una potencial crisis con una nación vecina, por la posible instalación de una planta generadora de energía a base de reacción nuclear».

Durante años de gobierno no se promoverá la núcleo—electricidad como una opción “en el marco de nuestra política de Seguridad Energética”. La Comisión de Asuntos Constitucionales, y su titular el liberal Julio César Franco, señaló que; «…esta convención sobre seguridad nuclear se dio lugar entre los días 14 y 17 de julio de 1994 en Viena, Austria”.

¿Para qué es esta Comisión? Para estudiar el estado del arte. Es decir, en qué pie están hoy día, a nivel mundial, las plantas nucleares. Bastaría con mirar la Internet. Otra tarea sería revisar los tratados internacionales que Paraguay ha firmado y que se refieren al tema nuclear. Una tarea obvia de la Cancillería. ¿Quiénes estarán allí? Ad honorem, ¡¡dicen!!.

El lobby político debió ser muy fuerte. ¡Y no el sueldo de senador! Dinero de todos los paraguayos que no existe para estudiar el potencial de ahorro energético en hospitales, instituciones públicas y que, sin duda, permitiría ahorrar o reinvertir recursos en salud, por ejemplo, que hoy son crecientes gastos en energía.

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Es sin duda el comienzo de la búsqueda de la núcleo—electricidad. Se sabe que los estudios de factibilidad son complejos y demandan tiempo y que éstos se iniciarán pronto, cualquiera sea el gobierno que tengamos. Entonces se acuerda allanarles el camino a las transnacionales nucleares, adelantándoles la tarea.

Al acecho del negocio están las transnacionales del prototipo de reactor nuclear y no pocos políticos de gobierno y oposición. Los países árabes irían encabezado el lobby, abiertamente. Y aunque todos aseguran que las plantas propuestas son impecables, todos sabemos que son peligrosas en su operación, que exigen un resguardo de corte militar y que sus desechos permanecen al menos 10 mil años.

No proponen las faldas de la Cordillera de los Andes, prefieren la costa del Rio Paraguay, en Formosa… aunque ¡¡Sería peligrosa!!! Estas generadoras aportarían la electricidad que requiere la gran ganadería argentina del norte pero no toda la electricidad que necesita la Argentina. Por lo tanto se seguirían destruyendo los últimos ríos que aún no han sido represados para generar electricidad para el resto del país. No es lo uno o lo otro, sino todo a la vez.

Según el diputado argentino Fabrido Carletti, candidato a diputado provincial por la Unión Cívica Radical de Formosa, se reunió con el senador liberal Fernando Silva Faceti, para solicitar apoyo del Congreso Nacional paraguayo, por medio de la Cancillería, para que se insista con el Gobierno argentino a que remita un informe sobre la instalación de una planta nuclear en Formosa.

Este escenario, además, contará con la complejidad de que las cuencas acuíferas estarán copadas y no habrá mayor espacio tampoco para centrales basadas en combustibles como gas o petróleo. Aún hay tiempo, pero más adelante se van a agotar estos recursos y ahí hay que ir pensando seriamente en la núcleo—electricidad”.

Es decir, aunque Paraguay entero diga ¡¡NO!! a la energía nuclear, lo más probable es que ésta se instale más temprano que tarde. Si se hiciera un plebiscito la inmensa mayoría se opondría a tener esa brasa ardiendo entre las manos.

Si nos dijeran que una única gran planta nuclear podría generar toda la energía que requiere el país y que se salvarían el Rio Paraguay y el Paraná y todos los ríos del sur, capaz que nos convencieran. Que por una vez se hicieran las cosas bien hechas, y no a medias, como las carreteras que hace el Ministerio de Obras Públicas. Dinero es lo que sobra.

En Paraguay viven tres de los hombres más ricos de América. Y el negocio de la energía será siempre muy bueno. Pero si por un lado unos pocos se hacen más ricos con el recurso nuclear y por el otro la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) continúa arrendando equipos generadores diesel, teniendo un potencial incalculable de energía eléctrica, no hay cómo salvarse.

Para Formosa no hay duda un mejor destino en la energía es la producida por Yacyreta. Hay muchas energías alternativas, como la geotérmica, que podrían implementarse a corto plazo, sin una Comisión mediante. Por ahora, todos lo dicen, la energía nuclear no es indispensable, de manera que no es necesario adelantarse a los tiempos.

Pero esos millones de dólares destinados a la Comisión de Energía Nuclear se justifican porque se trata de construir un prototipo nuclear para ofertarlo y venderlo, como ya lo han hecho en el pasado. Y si tanta es la necesidad tal vez sería el momento de terminar con el litigio con sus vecinos y obtener hidro—energía.

El gobierno de la presidenta argentina, Cristina Fernández, no honra el acuerdo de Cháhuar al abrir las puertas a la energía nuclear. Se está cumpliendo a medias, en ese y en otros puntos. ¿Quién tiene la razón? La credibilidad de la opinión pública está de nuestra parte, o ¿Sera otro caso similar a las papeleras uruguayas?

agosto 2013.—

 

Lectura Adicional

¿De quién eran las tierras de Formosa?

formosa lec adicional1Formosa, provincia de la República Argentina ubicada en el límite Noreste con la República del Paraguay. Limita por el norte y este con la República del Paraguay, de la cual la separan los ríos Pilcomayo y Paraguay respectivamente, y con la provincia del Chaco por el sur (el río Bermejo le sirve de límite) y la de Salta por el oeste.
Paraguay es el país que sufrió una de las guerras más trágicas, por estar situado en tierras fértiles y por las consecuencias de la conflagración, que se ha desarrollado en nuestro propio territorio. El enorme desastre paraguayo, a manos de Argentina, Brasil y Uruguay se dejó sentir en todos los órdenes, pero especialmente en el demográfico; la población del país se vio reducida y esclavizada en forma de “tierra arrasada”, los pocos habitantes que quedaron muy especialmente la masculina, fue llevada como esclava al Brasil. Además, las fuerzas de la Triple Alianza estuvieron presentes en su territorio hasta 1876, y Paraguay hubo de pagar a los otros tres países costosísimas indemnizaciones.

El presidente paraguayo, Salvador Jovellanos, firmó la paz definitiva con el emperador brasileño, Pedro II, en 1872; un año después, hizo lo propio con Uruguay, que presidía José Eugenio Ellauri. Sin embargo, no fue hasta 1876 cuando Paraguay, presidido por Juan Bautista Gill, alcanzó el acuerdo final con el presidente argentino, Nicolás Avellaneda, por medio del pacto fronterizo conocido como Tratado Machaín—Irigoyen.

Ese acuerdo, verdadero punto y final de la guerra de la Triple Alianza, fue signado, el 3 de febrero de 1876, por Fernando Machaín y Bernardo de Irigoyen, respectivos ministros de Relaciones Exteriores de Paraguay y Argentina. El tratado fijaba el límite fronterizo entre ambos países en el río Pilcomayo.

El Chaco boreal, la zona de la gran región del Chaco fue dividido en dos territorios: el situado entre el río Verde y Bahía Negra sería paraguayo; la sección entre los ríos Pilcomayo y Verde quedaría para que el presidente de Estados Unidos, Rutherford Birchard Hayes, estableciera su arbitraje, como de hecho hizo en 1878 a favor de Paraguay, posteriormente la Villa Occidental, en agradecimiento recibió el nombre de Presidente Hayes.

La guerra dejo al Paraguay en la miseria, sólo una dama se movía en esa miseria general, siempre elegantemente vestida de seda, arregladita como para ir a una fiesta, rodeada de una corte como una madre de la patria. «Madame Lynch». Versen hace una interesante observación como imagen difundida: «madre de la patria»

Elisa Alicia Lynch acompañó a López desde 1865 en el Cuartel General de Paso de Patria. Los hijos de ambos quedaron en Asunción bajo el cuidado que les prodigaba con cariño Isadora Díaz, hermana del general José E. Díaz y fiel compañera de Elisa.

Las tierras compradas por la madama

Elisa Alicia Lynch, mostro títulos al llegar a B. Aires, ya pasada la guerra de la Triple Alianza, exhibió documentos que mostraban que, la compra de propiedades de tierras las había hecho en 1866, un año antes adquirió aptamente dos propiedades del Estado paraguayo: la primera, lo que hoy es Formosa de 4.500 km2 y 33.000 km2 al norte del río Apa, ambos territorios en disputa, tal como lo cita Carlos Pastore, y que Francisco autorizó la venta de estas tierras públicas, a su nombre.

La mayoría de los bienes que pasaron a ser propiedad de «la madama» fueron adquiridos a precio de tierra arrasada, vendidos por sus propios dueños; otros de propiedad del estatal. Según ella misma lo explicó, para dar la sensación de normalidad y confianza a las personas, lo cual, en parte, era muy poco creíble.

En la exposición y protesta, —dice Rodríguez Alcalᗠse detalla una lista de 32 inmuebles, la mayoría comprados durante la guerra, por un valor de 174.835 pesos, que son 34.967 libras. Eran tiempos de una economía paralizada, se tornaba asfixiante. La madama no obligaba a los propietarios privados a despojarse de sus tierras, pero sí es, al entregarlas lo hacían al precio que fijaba la «única persona» que estaba en capacidad de comprar. De todos modos, ésta era una vieja práctica que la familia López, usó numerosas veces: decidir el precio que se compra y que se vende.

La situación actual de las cosas tampoco era la ideal para hacer negocios, muy especialmente para la contraparte, pero aún así, si se justificaba o no, los 29 pesos que ella pagó por legua, tendría que ser visto de otra forma y atendiendo a otros intereses. En caso de derrota, ¿López preveía así que ciertas tierras estatales pasen a sus hijos, en el supuesto caso que el Paraguay desapareciera?

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