Encuentran restos pre-históricos en el Amambay

[pullquote align=»left|center|right» textalign=»left|center|right» width=»30%»]Tendrían más de 5.000 años[/pullquote]
La nueva humanidad que nace ha sido expurgada de cualquier sentido trágico. El planeta entero se transforma en un gran descubrimiento cada día, en que Judas o Mahoma y hasta Cristo no son sino otros personajes de alguna historia de este mundo, no muy distintos del Jedi en Star Wars. Cuando todo se desacraliza, sólo impera el presente y el placer para el individuo. Esta humanidad, infantil en algún sentido, deambula entre el «Bien», el dinosaurio y el «Mall», lugar edénico donde se realiza lo único cierto: el individuo. Como todo niño, se trata de una humanidad curiosa a la que no le satisfacen los cuentos rancios y rituales que aparecen vacíos y carentes de sentido. He ahí el verdadero desafío para las antiguas civilizaciones.
e Creen que restos de una cultura celta, normalmente asociados con la edad del hierro, fueron encontrados en el Amambay. Los Celtas vendrían desde el año 48 antes de la era común, (a de EC) después del gran Big—Beng que —según los científicos— terminó con los dinosaurios y dio comienzo a la vida humana.

El investigador Jackson Weaver, hijo del investigador norteamericano Joe Weaver, que se radicara en Pedro Juan Caballero en la década de los 80 al 90, donde también realizaba estudios en la zona del Amambay, menciona que una parte de la región era habitada por los Celtas. Hoy es la Sierra de Amambay, donde vive la comunidad nativa Nivacle, al escuchárseles hablar dan una fonética similar al francés.

Este fantástico descubrimiento da señales y huellas de antiguos habitantes de aproximadamente 5.000 años a. de E C, situación que daría lugar al descubrimiento de que; «…hay que replantearse la idea —similar a la historia de los masones— de que una cultura superior construyo todo lo que vieron los conquistadores en América del Sur”.»

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La hipótesis de la existencia de un asentamiento antiguo, perdido en una zona de la cordillera de Amambay, tiene como base el hallazgo de algunos vestigios como inscripciones rupestres, cuevas, columnas de piedras, caminos y restos de murallas», según explicó Jackson Weaver, secretario de Turismo de la Gobernación de Amambay a medios de prensa.

«Esta es una sorpresa porque el lugar parece una duda, ya que hay vestigios de murallas y los caminos, e incluso hay inscripciones en las rocas que pueden ser más antiguas, incluso que las ya descubiertas por la zona», manifestó Weaver.

Los orígenes de los Celtas están situados durante la cultura de los Campos de Urnas, de finales de la edad del bronce (un grupo de culturas caracterizadas por la cremación de los restos mortales e inhumación de las cenizas en recipientes de cerámica), que estaban muy dispersos por todo el este y centro de Europa durante el periodo comprendido entre el año 1300 a. de EC. y el 800 a. de EC.

Las primeras pruebas arqueológicas relacionadas con los Celtas los sitúan en lo que ahora se conoce como Francia y Alemania occidental, al final de la edad del bronce, hacia el 1200 a.C. Al principio de la edad del hierro, son asociados con la cultura de Hallstatt (siglo VIII primera mitad del siglo V a. de EC.), que recibió el nombre de una localización arqueológica situada en la alta Austria.

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El último periodo Hallstatt (siglo VI primera mitad del siglo V a. de EC.) a veces es conocido como la edad de los príncipes, debido a los enterramientos espectaculares (como los de Hochdorf) y las impresionantes colinas fortificadas (tales como la de Heuneburg). Ambas situaciones muestran un periodo de riqueza, que hizo posible esos ricos enterramientos y también la construcción más elaborada de edificios defensivos.

Para el investigador Weaver, la formación rocosa que está ubicada a 75 kilómetros del Parque Nacional Cerro Cora muestra indicios de que se habitó el lugar unos 5.000 años a. de EC. Sin embargo, según otros investigadores señalan que; «…son extrusiones de diabasa (un granitoide) erosionadas por la intemperie, vale decir, una formación geológica natural».

La Secretaría Nacional de Cultura no descartó el hallazgo. Anunció que, amparada por la Ley 946/82, «De la protección de Bienes Culturales», la primera medida a tomar es la cautela y protección del bien patrimonial.

Pero contrario a lo que se sepa aquí, en Europa entre los siglos V y I a. de EC., la influencia celta se extendió desde la península Ibérica hasta las orillas del mar Negro. Esta última fase de la edad del hierro recibió la denominación de La Tène, nombre de una población en Suiza. En los siglos IV y III a.EC., la inestabilidad afectó al mundo celta, quizá a causa de la presión de otros pueblos desde el norte.

Tuvieron lugar migraciones y las tribus celtas invadieron el mundo grecorromano: el norte de Italia, Macedonia y Tesalia. Saquearon Roma en el año 390, y Delfos en el 279 a. de EC. Algunos, los gálatas, llegaron a Asia Menor, instalándose en la región que pasó a llamarse Galacia.

Los celtas del norte de Italia fueron conquistados por los romanos en el siglo II e.C. (era común); la Galia transalpina (la mayor parte del sur de Francia) fue dominada por Julio César en el siglo I a. de EC., y la mayor parte de Britania quedó bajo poder romano en el siglo I e. C. En el continente, los celtas acabaron por ser asimilados por el Imperio de Roma y perdieron su cultura propia. En Britania, sin embargo, la lengua celta y la cultura sobrevivieron mejor.

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En la época medieval y moderna la tradición celta y las lenguas sobrevivieron en Bretaña (en el oeste de Francia), Gales, las Highlands escocesas e Irlanda. A su vez, Weaver señaló que lo hallado tiene características particulares que indican que hubo vida allí y que serán estudiadas por la comunidad científica. Negándose a dar datos precisos de la ubicación del lugar, pero aseguró que «en caso de que no sea una ciudad, hay arte rupestre en la zona, con igual valor para la humanidad».

RUINAS DEL AMAMBAY

El investigador Jackson Weaver, está llevando a cabo investigaciones de la región del Amambay, donde según él existía una ciudad perdida, «fue después de realizar algunas fotos aéreas, donde estas evidencias están quedando cada vez más claras», el investigador no ha querido dar a conocer el lugar exacto donde están las ruinas del Amanbay.

Las áreas conocidas como «Cordillera del Amambay», las señales exteriores son fantásticas y existen fuertes vestigios de que en la zona existía una ciudad eventualmente a más 5.000 años. Continuó diciendo Jackson Weaver a medios de prensa, «…se necesita apoyo de arqueólogos y geólogos y otros estudiosos para realizar una investigación más profunda sobre esas ruinas o indicios de ellas y buscar más evidencias, esta zona dentro de muy poco tiempo se volvería un potencial turístico para el departamento de Amambay, y que contribuirá para la diversificación del turismo en la frontera» dijo.

Sierra de Amambay, área montañosa que se localiza en el límite oriental con Brasil, donde vive la comunidad nativa Nivaclé, que dicho sea de paso, el idioma Nivaclé, al escucharlo, tiene la misma fonética del francés, tan solo que el significado de las palabra es otro, el turista se pregunta ¿será acaso un francés antiguo? Así y todo ellos están formando parte de la Selva paraguaya. Dentro de este eco—región, que se extiende al este del eje fluvial del río Paraguay y en la cual predomina una morfología caracterizada por la presencia de colinas, sobresalen algunas serranías, como las Maracajú, Caaguazú y las de Amambay.

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El antiguo núcleo de rocas arcaicas ya cristalizadas y esquistos fuertemente plegados configura el sustrato del llano de denudación que la erosión moderna ha transformado en serranías conocidas como ‘chapadas’. Las serranías de Amambay representan un peldaño descendente hacia la cuenca del Paraguay.

Para los medioambientalistas las mayores amenazas que se tienen para un futuro inmediato son los ecosistemas en las próximas décadas son: la deforestación efectuada con el fin de establecer cultivos agrícolas, donde se fumiga con insecticidas venenosos, y el avance de las prácticas ganaderas extensivas, la especulación minera, la extracción de productos forestales, la explotación y el tráfico de vida silvestre, animal y vegetal, y la introducción de especies exóticas.

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Jackson Weaver, de la Secretaría de Turismo de Amambay, sobrevoló una zona de la cordillera y descubrió lo que —según los estudios de su padre— era un asentamiento antiguo, hallazgo que motivó la intervención de la Secretaría de Cultura, acordando que las visitas sean con acompañamiento de personas autorizadas por la Secretaria de Turismo, y las investigaciones científicas serán consideradas y autorizadas conforme a las normativas vigentes.

Así, mientras cientos de petroglifos no sean removidos y embalados y permanezcan, ya sin el contexto cultural ni la relación con astros que guardaban en un perímetro de la Cordillera del Amambay y la Secretaría de Turismo de Amambay , aclare por qué no se ha comparado otras civilizaciones y si se hizo ¿porqué no se dio a conocer a la prensa? en este sentido; «La nueva humanidad que nace ha sido expurgada de cualquier sentido trágico», la historia de Paraguay, al parecer ha cambiado.
Septiembre 2013.

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