La agonía del lago Ypacaraí se torna un peligro urbano

[pullquote align=»left|center|right» textalign=»left|center|right» width=»30%»]Medio Ambiente y definiciones políticas_(I)[/pullquote]

Veintiún Municipios tienen afluentes al lago Ypacaraí, las autoridades de ninguno de ellos, logra ponerse de acuerdo entre sí para solucionar el problema. Todo suena como un monólogo interior, técnica literaria empleada por  Virginia Woolf (1882—1941), en la novela ¿Quién le pone el cascabel al gato?, que más tarde Edward Franklin Albee (1962) escribió ¿Quién teme a Virginia Woolf?, dando a entender, que todos sabían quién era el culpable del delito, pero nadie se atrevía a ponerle el “cascabel al gato”.

022013-05El tema ambiental ha cobrado creciente importancia en los últimos días, ya no está circunscrito sólo a los intereses de un grupo de ecologistas; hoy esta problemática va más allá de los conflictos entre empresas, ambientalistas y comunidades.

La Secretaria del Ambiente (Seam), Sofía Vera, coordinadora de los trabajos por la recuperación del Ypacaraí, dijo a medios de prensa que el objetivo es; «… trabajar con las Municipalidades para determinar cómo y dónde se instalarán los alcantarillados. Lo que buscamos es evitar que más nutrientes contaminantes, como el nitrógeno o el fósforo, ingresen al lago», lo dijo en el mes de octubre del año pasado.

La intención de que los municipios se encarguen de instalar sistemas de alcantarillado en sus localidades se sintió tras comprobar que una de las causas de la a floración de algas tóxicas en el lago Ypacaraí son los desechos que desembocan en el cauce a través de los afluentes de 21 municipios.

El lago Ypacaraí, ubicado en la Región Oriental de Paraguay. Es compartido por los departamentos Central y Cordillera. Se originó a partir de una depresión tectónica y está flanqueado por la cordillera Central.

Tiene una extensión de 22 km de largo por 5 km de ancho, 90 km2 de superficie y una profundidad media de 3 m. Está alimentado por los arroyos Pirayú, Paso Puente, Estrella y Yuquyry, y en él nace el río Salado, afluente del río Paraguay. Veintiún municipios vierten sus desechos cloacales domésticos, sin tratamiento en las costas del lago.

Según la leyenda, se formó cuando en 1603 el misionero Luis de Bolaños conjuró las aguas que inundaron el valle del Pirayú. De ahí su nombre que en guaraní significa: ‘aguas que dejaron de fluir al ser bendecidas’.

Esta historia es solo una relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos, es nuestra realidad, la ambición de pocos está matando nuestro medio ambiente, al salir de esta leyenda, nos encontramos con nuestra triste realidad. El lago Ypacaraí, se nos muere, y se convierte en un peligro urbano, la desidia, la falta de visión, la ambición, hicieron que esto ocurriera.

022013-04DECIDIA. Mientras todo el mundo nos decía, a través de la prensa, lo que podría ocurrir, y cuales serian los efectos de las curtiembres, lavanderías de telas, desechos cloacales, mataderias, contaminaban el lago, los municipios se negaron a escuchar, y siguieron dando habilitaciones de funcionamiento sin tener un estudio de impacto ambiental, dieron prioridad al dinero.

De las cuatro administraciones gubernamentales que hemos tenido desde la entrada en vigencia de nuestra Constitución Nacional, ninguna ha hecho nada por nuestro medio ambiente.

La última administración, la de Carlos Amarilla, estuvo plagada de burocracia politiquera, no dejo una sola obra para que la ciudadanía lo recuerde, quizás haya sido la peor administración que hayamos tenido.

El Gobernador, Carlos Amarilla, (PLRA) ¿No distinguió cuando pasaba, todos los días orillando el lago camino a Asunción, que el lago Ypacaraí ya no era azul sino verde?, ¿No sentía el olor nauseabundo que despide?, sus asesores, ¿Ninguno le comentó lo que estaba pasando?.

Desidia es negligencia y negligencia es; Saber lo que se tiene que hacer y no se hace.
FALTA DE VISION. Desde la Secretaría de Turismo (hoy ministerio) hasta la última chipera  que se ganaba la vida haciendo comercio a la vera del lago, quedo cesante, (orden creciente descendente, por natural propagación, de un mismo principio o persona común) ya nadie visita el lago Ypacaraí, sus playas están vacías, sucias, y mal olientes.

AMBICION. Los Municipios en su afán de obtener ganancias, permitieron que se fuera ganando espacio al lago, en algunos casos secaron humedales y los lotearon. Independientemente de su vegetación, el humedal del lago Ypacaraí, se encuentra sobre un sustrato que está saturado de agua, el agua inmóvil, en general más cálida que la de los ríos y arroyos, que sustenta muchos tipos de animales y plantas.

El fondo de los estanques y de las aguas poco profundas de los lagos sustentan plantas y larvas enterradas, que constituyen el alimento de animales como ranas y peces. Al secarse los humedales, se acabo con toda la flora, fauna y hasta gusanos y víboras, que constantemente limpiaban las aguas del lago.

Por sus características el lago Ypacaraí, es un lago endorreico, por su evaporación que es muy intensa, las sustancias minerales disueltas en el agua se concentran. La composición de la materia disuelta aportada por las corrientes tributarias depende de la naturaleza, la lluvia y las rocas presentes en la red local de drenaje del arroyo del cauce del Yukyry, hoy, principal contaminante del lago Ypacaraí.

En efecto, la temática comienza a abordarse desde lo económico; y para corroborarlo basta realizar un seguimiento de las informaciones de corte ambiental, que en un gran porcentaje han sido cubiertas por las secciones de economía en la prensa nacional.

La legislación e institucionalidad ambiental en Paraguay se encuentran en la Ley  N° 3239/2007, de los recursos hídricos del Paraguay.

Hace sólo cinco años se promulgó la Ley de los recursos hídricos en Paraguay, que permite la implementación del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. La Ley en su Art. 1°— a) Las aguas, superficiales y subterráneas, son propiedad de dominio público del Estado y su dominio es inalienable e imprescriptible.

Transcurrido este período y desde hace ya un par de años, ha quedado claro para todos los sectores que el ordenamiento vigente no da cuenta de las necesidades que tiene el país en esta materia.

De hecho, entre las recomendaciones que formuló la SEAM en su Evaluación de Desempeño Ambiental, se señala Artículo 27.— Corresponderá a la Secretaria del Ambiente (SEAM) en coordinación con el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social la determinación de los niveles de calidad que deberán tener las aptas superficiales, subterráneas y atmosféricas, según las distintas clasificaciones que al efecto realice.

Al analizar este articulo, se ve la necesidad de “desarrollar y fortalecer las instituciones ambientales en los ámbitos nacional y municipal; desarrollar y fortalecer aún más los marcos normativos para mejorar la salud ambiental y cumplir los compromisos internacionales de Paraguay; examinar formas de fortalecer la capacidad de cumplimiento y fiscalización, incluso mediante reformas institucionales, como por ejemplo el establecimiento de un órgano de inspección ambiental”.

Resulta urgente avanzar en mejorar la institucionalidad. Un primer paso lo constituye elevar la SEAM a rango de Ministro de Medio Ambiente, que desde hace unos días ocupa Sofía Vera.

Esta nueva Ministra deberá afrontar una serie de desafíos, que en gran medida estarían contenidos en tres documentos: ejecutar el programa de gobierno, dar cumplimiento a los compromisos suscritos con el mundo ambiental; y hacer dar cumplimiento estricto a las normativas ambientales a través de las Municipalidades.

Sin embargo, hay temas que se escapan a estas tres agendas y que cruzarán la política ambiental nacional en los próximos años, tales como el calentamiento global y el cambio  climático, dificultades para el acceso al agua en las comunidades del centro y norte de Paraguay y, evidentemente, la elaboración, discusión e implementación de una política energética de largo plazo.

Pero la tarea prioritaria que deberá asumir el Ministerio del Medio Ambiente, es proponer en el más breve plazo al Ejecutivo y al país una nueva institucionalidad ambiental. De acuerdo a lo comprometido con la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados, ésta deberá ingresar como proyecto de ley al nuevo Parlamento durante el año 2013 — 2018. Además, según el mismo acuerdo, y deberá nombrar en el más breve plazo un comité técnico consultivo de alto nivel, que asesore al Consejo de Ministros.

El Ministerio tiene una ardua tarea por delante, la que no estará exenta de dificultades y conflictos, pero también tiene una gran oportunidad: situar la temática ambiental en el ámbito de la discusión política nacional.

Porque es evidente que ya no se puede relegar al medio ambiente a una mínima expresión, como si fuese un tema que le importa sólo a una elite.

Los problemas ambientales, los impactos que la actividad humana genera en la naturaleza, están a la vista de todos, y deben ser considerados en todas las definiciones políticas en ámbitos tan importantes para el desarrollo del país como la conservación de sus recursos naturales, la política energética, el desarrollo de la agricultura, la industria      forestal, la piscicultura y, para que decir, la curtiduría y la minería.

Hoy en día trabajar en medio ambiente significa establecer definiciones políticas y asumir una posición respecto a cómo debe impulsarse el desarrollo de un país. Continuar tratando  el tema ambiental como algo meramente institucional o regulatorio, desligado de las grandes definiciones de políticas, es gran un error.

Por esto, es esperable que este Ministerio sepa asumir el rol que se le ha encomendado con la decisión y fuerza que su misión necesite. La institucionalidad ambiental no puede ser el pariente pobre de otros ministerios; debe constituirse al más breve plazo en un Ministerio que incida en las definiciones políticas de nuestro país.

Febrero 2013.—

Lectura Adicional
Conservación de cauces y acuíferos
«…lo que se está respirando, es ácido sulfhídrico».

022013-03La descomposición del lago Ypacaraí, no solo es un problema de los cauces hídricos, esto se debe mirar como una cuestión de territorialidad de los 21 municipios que rodean la cuenca del lago.

Según los entendidos el tratamiento del lago tienen evaluado las recomendaciones técnicas que esperan trabajar estrechamente para asegurar la conservación de la biodiversidad de la Región que, entre otros tesoros naturales, tiene el privilegio de contar con una parte importante de los acuíferos de agua dulce más grandes del continente, cuya riqueza biológica es única en el mundo.

Dada sus características biológicas, de esta región como un sitio prioritario para la conservación en una Estrategia Nacional de Biodiversidad desarrollada para el país, que a  pesar de ello, hasta hoy estos ecosistemas, incluyendo los boscosos están bajo una tímida protección oficial.

Reconociendo esta situación, las propias  autoridades en el acto de promulgación de la Ley que crea la nueva Policía Forestal, expresando el deseo de proteger y preservar los ecosistemas del país, a través del Área Silvestre Protegida en toda la zona de la región; intención que esperamos ver concretada pronto con la «desconocida» que no ha hecho el lago Ypacaraí, al no tener la fuerza para renovarse.

Lo que se está respirando en los sectores costeros al lago, es ácido sulfhídrico, (combinación del azufre con el hidrógeno) que contrae irritación de vías respiratorias y conjuntivas leve dependiendo de la “exposición de las personas en las cercanías del agua”, comentó indignada a medios de prensa la arquitecta Ramona Avalos, vecina de las costas del lago Ypacaraí en una reunión entre pobladores aregüeños, en la Plaza de los Héroes.

La polución no acabó como quieren hacer creer a la ciudadanía las autoridades por lo que los pobladores de la Ciudad de Areguá, vecina a Luque, se auto convocó para plantear propuestas concretas de solución.

Esperamos que esta situación marque un precedente en materia de conservación, aportando efectivamente al compromiso que deben asumir ante el país.

Para ello no sólo será necesario agilizar las iniciativas públicas respecto a la conservación, sino también aquellas privadas que durante el último tiempo han empezado a crecer notablemente, a pesar de no existir un marco legal que regule la creación y mantención de áreas protegidas privadas en esa región.

En este contexto, se está trabajando en el diseño de una campaña que busca asegurar la protección de una significante porción de humedales costeros al lago Ypacaraí, en el mediano plazo. Para ello es necesario desarrollar un mecanismo responsable y creíble que canalice las oportunidades de conservación de los cauces, acuíferos y bosques, hasta que el país cuente con un marco legal oficial de áreas protegidas privadas.

Deseamos de las  autoridades mucho éxito en sus gestiones y esfuerzos destinados a desarrollar integralmente sus municipios y poblaciones urbanas, y sobre todo en aquellas dirigidas a conservar sus valiosos ecosistemas de relevancia mundial.

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