Lo repugnante del poder

[pullquote align=»left|center|right» textalign=»left|center|right» width=»30%»]»La realidad se ríe de ellos»[/pullquote]
Difícil llamarse a engaño. En el triángulo del poder —Colorados, Liberales, y empresarios— que configura a la política paraguaya, la derecha acaba de actuar como el arriero celoso en el poco duradero romance entre colorados, liberales, y la burguesía empresarial ofreciendo manjares. Pero como en la otra fábula, en donde el Rey quedará desnudo.

La jugada magistral la de la derecha paraguaya en el Senado, fue aliarse en un pacto «Por Paraguay», Colorados y Liberales, archirrivales históricos, y querer desprenderse de la imagen de genuinos representantes de la oligarquía empresarial (*) votando en contra de todo lo que beneficie a los quintiles más desprotegidos, como ser los campesinos, carperos, y pequeños productores, que juntos suman el 80% de la población del país, la soja y la carne, que no pagan impuestos, a pesar de los deseos de su líder Horacio Cartes, que no titubea al decir que son un grupo privilegiado al recaudar U$U 2 mil millones, por año.

Al mismo tiempo aparecen los sojeros como los Robin Hood, de los campesinos, es una maniobra publicitaria y efectista digna de Alicia en el País de las Maravillas. Con esta actitud de negarse a pagar impuestos tendrán pan y pedazo, en donde el pago del Impuesto al Valor Agregado (I.V.A.) del 10%, que deberían pagar los productores, al final será un gasto deducible, entonces el Estado les devuelve la retención, o sea nosotros terminamos pagandoles a ellos. Pero esta es como en la otra fábula, en donde el Rey quedará desnudo.

Difícil llamarse a engaño. En el triángulo del poder —Colorados, Liberales, y empresarios— que configura a la política paraguaya, la derecha acaba de actuar como el arriero celoso en el poco duradero romance entre colorados, liberales, y la burguesía empresarial disfrutando de los manjares del poder.

En efecto, en otro pacto de gobernabilidad acordado con miembros del Partido Avanza País, y el Presidente electo Horacio Cartes, en la cual la diputada Karina Rodríguez, de Avanza País se encontraba presente, hubo acuerdos. Según lo relatado por Camilo Suárez, —que asistió al Pacto de Gobernabilidad con el “electo”— este comento en el programa de la 1020 AM al radialista Leo Rubín, y le decía; «…te cuento Leo, que un diputado le llamo por teléfono a Karina Rodríguez, y le exigió su presencia en el Congreso Nacional, a escuchar el mensaje presidencial de Federico Franco el 1º de Julio, acto contrario le sacarían el puesto que le habían otorgado el día anterior», palabras más palabras menos, es lo relatado por Camilo Suárez .

Por esos días, de grandes pactos, en donde olvidando agravios, nacen grandes acuerdos, entre Liberales, Colorados, y Avanza País, a menos de un mes de llegar a un acuerdo, los Liberales acusan al electo Horacio Cartes de no respetar los acuerdos. El propio presidente del liberalismo Miguel Abdón Saguier, acuso al propio Cartes que «…impulsó el acuerdo «Por Paraguay» para tener gobernabilidad», se quejaron senadores del PLRA.

Según medios de prensa, Luis Alberto Wagner y el actual presidente del directorio partidario, Miguel Abdón «Tito» Saguier, calificaron de «…irresponsable las acusaciones que hizo el presidente electo, Horacio Cartes, porque no presentó pruebas que sustente sus denuncias».

Este pacto sale a la luz pública ante las noticias de medios de prensa que Cartes quería una nueva reunión con los liberales, atribuida al líder de bancada en el Senado, Carlos Amarilla, Saguier como Wagner señalaron que para dialogar con Cartes hay que poner condiciones a fin de que la conversación sea efectiva.

Primero Cartes debe; “… poner fin a sus ataques contra los liberales y después hablamos”, dijeron. Eso no implica que de tener pruebas para demostrar sus denuncias, se tenga que proteger a los que hicieron mal los deberes”, agregaron.

Saguier pidió al futuro presidente que cuando va a denunciar lo haga presentando las pruebas concretas. El diputado Antonio Buzarquis (P.L.R.A.) dijo al diario ADN que; «…la imposición de condiciones fácticas a cambio de cuotas de poder como condición para volver a reunirse con el presidente electo, Horacio Cartes, queda totalmente descartada”.

Así son ofertados por los partidos tradicionales, los manjares del poder. Como cada uno de los cuatro palos que se compone una baraja de naipes. A esto llamamos «Lo repugnante del poder»

Las alianzas, al igual que los príncipes de «Vida di Nicolò Machiavelli» florentino (1927), de Giuseppe Prezzolini (1882—1982), que no deja de aprovechar la ocasión para cegar al adversario y deslumbrar con sus estocadas al público asistente al espectáculo.

No obstante, si se escruta la realidad desde la perspectiva del sentido común nos damos cuenta de que quién lleva la batuta desde la dictadura hasta hoy es la burguesía empresarial. Sólo ella puede darse el lujo de “reinar sin gobernar”.

Por lo que hay veces en que esa oligarquía empresarial mueve sus peones y aparenta agravio para que sus pretendientes compitan en el campo de la fidelidad a sus intereses. Así, luego, en la contienda electoral pasada, se pudo apostar a la segura: al que más le convenga. Y los dos contendores tuvieron que dar exámenes ante el tribunal del neo—liberalismo criollo.

Ya sabemos que uno de ellos era un eximio testaferro; un fino “connaisseur” de las intrigas de su propia clase empresarial. El otro lo aventajó con promesas, dádivas y privilegios, si quería llegar a ganar el gobierno para su tribu. Pareciera que es el enigma del ejercicio de la gobernabilidad a la paraguaya. Es difícil ignorar que la mini—crisis actual tiene su clave.

Bajo la dictadura, estos grandes grupos económicos le prestaron sus mejores cuadros al «Rubito» para cimentar el modelo, que no consiguió, el “Rubito” era doctrinariamente Colorado. Consientes hoy de su poder de atracción sobre los cuadros de los partidos tradicionales y con el apoyo indefectible de los facticos, la oligarquía empresarial se impone como el único referente a partir del cual se hace política en Paraguay.
Las redes de influencia se tejen en torno a ella y bajo su manto de protección. Las políticas llamadas públicas consideran sus intereses capitalistas como “el” factor insoslayable.

Por supuesto, esquematizamos. Los procesos y las relaciones del poder, así como las influencias ideológicas son fenómenos más complejos. Pero el output es el mismo: desde la “caída de los muros”, del “abandono de las utopías”, de la “renovación de la política”, de la globalización neoliberal, de las nuevas revoluciones tecnológicas y de la puja del individualismo híper—consumista, nunca las oligarquías habían tenido tanto poder económico, nunca habían contado con tantos compañeros de ruta, ni su modo de vida había despertado tanto consenso y fascinación por parte del dispositivo mediático (**).

Pero, paradójicamente, en un contexto democrático de baja intensidad, estos tres últimos elementos, son factores de agudización de crisis debido a que en naciones pequeñas es imposible ocultar la irracionalidad de la desigualdad de ingresos, de patrimonios, de educación, de salud y de vivienda. En definitiva, de poder descarnadamente obsceno.

Y si la tecnocracia neo—liberal ocupa los puestos claves del gobierno de Horacio Cartes es porque en los partidos tradicionales existe acuerdo en torno al dogma de que no hay otra alternativa al modelo de crecimiento neo—liberal, que beneficia a los mismos grupos que aumentan y concentran cada vez más riquezas.

¿Cómo se explica que ninguna medida o propuesta haya beneficiado directamente a los sectores asalariados sin que haya habido regateo político en los almuerzos del futuro entorno presidencial y las salas del Congreso, ya sea viniendo del ala derecha de los partidos tradicionales y/o de las extremas derechas puras y duras de los empresarios?

Ahora, con el “coup de maître” de la derecha, que es como el «golpe del mayordomo» la oligarquía empresarial se beneficiará de todas maneras con dádivas tributarias innecesarias. Esto ocurre en el país donde no existe un superávit fiscal que alimente al opaco sistema financiero mundial y donde se declara que la pobreza disminuye… pero donde todos los estudios indican que la desigualdad aumenta.

Cuando se insiste y distrae con los “temas valóricos” es porque no quiere hacerse el debate de ideas. Cuando no hay debate de ideas ni visión de futuro es porque el déficit democrático es enorme. Es tiempo que nuevos referentes políticos se articulen para iniciar los debates en torno a las demandas insatisfechas del 80% de nuestros conciudadanos que viven en la extrema pobreza y encarando nuevas arremetidas mediáticas en su contra. No olvidemos que las luchas sociales en Paraguay se criminalizan.
Julio 2013.—

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(*) Sistema político donde el poder real está en manos de un puñado de familias poderosas; conjunto de estas familias.

(**) Hervé Kempf, el reputado periodista del moderado vespertino Le Monde, en su libro “Comment les riches détruisent la planète (Éditions du Seuil, 2007) afirma: “El planeta está siendo hoy gobernado por una oligarquía que acumula ingresos, patrimonio y poder con una avidez que sólo se compara con los ‘barones ladrones’ norteamericanos de fines del siglo XVIII. […] La secta de los hiper—ricos no tiene patria. […] La revista neoliberal Forbes y los consultores financieros Merrill Lynch/Capgemini identifican 300.000 magnates multimillonarios en América Latina […] En los países más pobres, la casta opulenta se ha constituido en la cima del Estado en vínculo estrecho con la de las potencias occidentales: las clases dirigentes locales han negociado su participación en la depredación planetaria por su capacidad de permitir el acceso a los recursos naturales del país a las multinacionales o a mantener el orden social”. (Traducción libre, pagina 23).

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