Los sucesos de Luque y el fin de un conflicto

[pullquote align=»left|center|right» textalign=»left|center|right» width=»30%»]Los elementos; valentia, lealtad y coraje[/pullquote]

Juan Villalba, crucificado subió con su cruz a cuestas donde estaba la viceministra del Trabajo, Cynthia González, esta lo abrazó y se emocionó al ver al crucificado, el sindicalista logro quebrar la mano al régimen establecido por los patrones en contra de las leyes del Estado Paraguayo. (Foto; Diario Ultima hora)

1-Juan Villalba-crucificado-Cynthia-González-linea-30-de-Luque- Derechos-Humanos-El-hombre-de-Kíev- 2-Juan Villalba-crucificado-Cynthia-González-linea-30-de-Luque- Derechos-Humanos-El-hombre-de-Kíev- 3-Juan Villalba-crucificado-Cynthia-González-linea-30-de-Luque- Derechos-Humanos-El-hombre-de-Kíev-Los hechos ocurridos en Luque, con los sindicalistas en huelga tras 64 días en huelga y 9 de ellos, 52 dias crucificados, entre los que se encontraba una mujer, era la esposa del presidente del sindicato, Juan Villalba tambien crucificado, constituye un punto de inflexión en las relaciones laborales del mundo sindical paraguayo, no sólo por el tipo de la exelente coordinación sindical que exhibe el movimiento, sino porque esté madura como fenómeno social en adversas circunstancias legales y a pocos días de que diferentes sectores insistieran sobre la extrema inequidad entre el mundo del trabajo y el capital.

Tal coordinación sindical es un hecho totalmente nuevo, que probablemente tenderá a generalizarse en el resto de los sectores sindicales.

El coraje demostrado por estos diez choferes de la linea 30 de Luque que se crucificaron y otros catorce que hicieron huelga de hambre, en reclamo de la reincorporación de ocho despedidos, por el derecho de afiliarse a su sindicato y otros dos por denunciar ante los estamentos gubernamentales que no contaban con el seguro médico del Instituto de Previsión Social (IPS).

La Declaración Universal de los Derechos Humanos y declaración de Chupultepec, en el Articulo 23 señala; «Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual»

Hay que preguntarse, si se puede dejar al principio de buena fe y a la posición de honestidad y honradez del empleador, la decisión que un trabajador haciendo uso de los derechos que le brindan las leyes de su país, que ya son universales como las ocho horas de trabajo, pago de prevision social, y lo más delicado el derecho a formar un sindicato.

Bajo esta lógica, lo único que se ha conseguido es precariedad extrema en las condiciones de trabajo de la mayoría de los paraguayos, empresas que no pagan horas extras, son bien conocidas, lideres en el mercado.

De hecho, las leyes laborales, guardianas y contrarias a estos métodos se han convertido en letra muerta, considerando la cantidad de abusos denunciados en el último tiempo y el escaso o nulo poder fiscalizador del Estado primero y el Gobierno despues.

Además, a pesar de que tres de cada diez trabajos son considerados aceptables, el resto de los paraguayos logra compatibilizar buenas condiciones laborales aunque no consiguen una alta calidad de vida familiar.

La actual ley laboral permite las negociaciones colectivas inter — empresas, pero por otro lado los patrones hacen «listas negras», desplazando a aquellos trabajadores que hayan formado un sindicato en otra empresa.

Así se marca al sindicalista, esto ha sido siempre calificado como una injusticia y una forma de amedrentar por los representantes sindicales, los cuales desde hace mucho desean terminar con tal restricción, sosteniendo que mientras los trabajadores están impedidos de negociar de manera ampliada o por rama, los empresarios pueden externalizar funciones y dividir —prácticamente sin límites— su cadena productiva, fraccionando el mercado laboral.

De esa manera, sostienen, evitan tener al frente a sindicatos fuertes y pueden deprimir el valor del trabajo. En el presente caso, las propias empresas de transportes, parecieran concordar con tales argumentos, al menos parcialmente, y aceptan estudiar el petitorio conjunto de los trabajadores, dilatando el problema.

Lamentablemente, no hubo acuerdo en el plazo previsto, sobre algunos puntos discutidos, lo que provocó la huelga y una movilización activa, que incluyó el despideo masibo de trabajadores, lo cual culminó con la crusificcion de 9 trabajadores y la esposa de Juan Villalba, el lider crucificado.

Nuestros abuelos nos contaban de la valentia que tuvieron nuestros antepasados, en defender nuestro suelo patrio, nos decian que las lanceras luqueñas defendieron Luque, junto a las residentas con lanzas hechas de tacuaras, esa valentía se expresa valor.

Es el valor de la responsabilidad que tuvieron Juan Villalba junto a su esposa y los demas crucificados, pero lo mas que les enaltece es la lealtad de estos sindicalistas y la clave fue la fortaleza de sus compañeros de no discrepar ni titubear a la decisión que parecio como «perjudicial» —fue la imagen que le dio alguna prensa comercial—, que bien pudo ser un acto de «oportunismo» ante la valentía y deber hacia esa lealtad a sus patrones.

Esto nos recuerda una historia real en la Rusia de los zares, en donde tenían prohibido los habitantes de origen judío pasar los límites del gueto, en la película Alan Battes «El hombre de Kíev» (1968) de John Frankenheimer (1930—2002), la pelicula da a entender que no importa que tipo de hombre sea, esa prohibición coartaba sus derechos humanos, y la de sus hermanos, él quebrantó la norma, fue tomado preso y más tarde liberado, la sanción por el “delito” era una cruel golpiza, después de la golpiza, él pidió un juicio justo, la presion internacional, después de años en prisión, la justicia llegó y logro un juicio justo.

Le habia quebrado la mano a la tiranía zarista, años más tarde llegaba a Rusia el comunismo, otra tiranía mucho más sanguinaria.

En definitiva, la discusión de los límites de la lealtad y la responsabilidad en política, están siempre condicionadas por lo que los actores políticos entienden que se requiere y se puede realizar a favor del cumplimiento del programa comprometido.

Los sindicalistas de la linea 30 siempre, llevaron la discusión al plano de la ética o la moral cuando fueron asuntos políticos, terminando por poner —entre compañeros y aliados— a unos al lado del bien, de la verdad y en una posición de superioridad moral respecto de los desviados”, lo que terminaron debilitando la calidad y renovación de la empresarial.

Tal hecho ensombrece un proceso que, aparentemente, estaba encauzado de una manera adecuada y pacífica. Como instrumentos, la huelga y las movilizaciones son un hecho frecuente en las controversias laborales, pero no impiden, o no deben impedir, que las conversaciones sigan su curso y se arribe finalmente a acuerdos aceptables para ambas partes.

Ello depende no sólo del talante y actitud de los negociadores y de su disposición al diálogo, sino también de la prudencia de la autoridad pública encargada de crear un marco institucional adecuado para que las negociaciones fructifiquen en un clima pacífico y de igualdad.

Esto último no ocurrió. La confusa y violenta actuación de los negociadores, que la autoridad política debe aclarar en forma urgente, ¿porque no se intervino la empresa, si estaba de manifiesto su carencia a las leyes laborales? una pregunta que quedara pendiente, al menos merecian una multa por infringir leyes laborales.

Esta situacion para los huelguistas introdujo un elemento de extrema desconfianza, y ha generado en algunos sectores la percepción de que la acción ministerial fue provocativa y tuvo como objeto amedrentar a los trabajadores.

Por lo mismo, es preocupante que en medio de las negociaciones, hasta el propio presidente de la república Horacio Cartes, habria urgido a la ministra de Justicia y Trabajo mediar para que se llegue a un acuerdo, puesto que el 50% de los trabajadores de la empresa de transporte público estuvieron en huelga por más de dos meses.

El tono inicial de prescindencia que adoptó el Gobierno fue poco saludable y es de esperar que, junto con corregirlo en el futuro, vaya hasta las últimas consecuencias en la determinación y persecución de las responsabilidades involucradas: las personales, las administrativas y las políticas.

Octubre 2013.

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