Luque; Ciudad de Mitos y leyendas

[pullquote align=»left|center|right» textalign=»left|center|right» width=»30%»]Elisa Alicia Lynch,  guardaba los planos.[/pullquote] Lo que para nosotros, los luqueños lectores de la enciclopedia «Historias Secretas del Paraguay» (anecdotario), para el arquitecto Jorge Rubiani, quizas no pasen de ser, anecdotas jocosas. En la página 616 de la enciclopedia Rubiani agrega un plano de la época que mirándolo con detenimiento y sin esfuerzo, para quienes conocen el lugar, se dan cuenta que la piedra que se menciona en el plano aún existiría, y se lee una escritura caligráfica de pluma las palabras, «..Entre Aregua y Jaguareté, al oeste un cerrito, y al este el lago, cruzado por el “tape tuja”, (hoy calle Hernandarias) se aprecia un camino trazado por puntos, que parten de la vía del tren en línea recta hacia Aregua», agregando que se ve el Lago, desde una estancia cercana, ¿Sería la de Lorenzo Meza?.

foto adentro 1La leyenda luqueña, seguramente ha nacido desde que llegaron los conquistadores españoles en 1.538, tras la búsqueda de alimentos maderas y llevados por la curiosidad de descubrir lo nuevo.

En 1.542 Domingo Martínez de Irala, en una reacción de envidia hacia Alvar Núñez Cabeza de Vaca, por la extracción de tres mil palmeras desde el Ñu Guazú, considerada la primera extracción de nuestra riqueza en esos años desde Luque.

Las narraciones casi tradicionales de Luque o de colección de narraciones Nacionales relacionadas entre sí, se fueron sumando hasta llegar a nuestros días a lo que publica la prensa nacional de hechos imaginarios pero que, en Luque, se consideran reales.

Tomado como mito o realidad el buscador de tesoros Wilson Samudio logró la autorización de la Secretaría Nacional de Cultura para la realización de excavaciones a fin de certificar o descartar la existencia de un posible hallazgo de tesoros en la franja de dominio del ferrocarril, Carlos Antonio López, hoy Ferrocarriles del Paraguay S.A. (Fepasa).

foto afueraOtra de las afirmaciones de Samudio es que determina el lugar preciso de donde estaría el oro sepultado durante la huida hacia Luque por segunda vez de Asunción, en la Guerra Grande (1865—1870), según él le llevó años de investigación, por lo que decidió hacer las cosas como corresponden.

Presentó notas al titular de Ferrocarriles del Paraguay (Fepasa), y luego a la Dirección General de Patrimonio Cultural dependiente de la Secretaría de Cultura en las que solicitó la autorización para la realización de una prospección, ¡¡lo que olvido!! es que tiene que presentar también a la Municipalidad de Luque una solicitud de permiso, puesto que en este caso el dueño del terreno es el Municipio de Luque, por estar el tesoro enterrado en tierras fiscales.

La distribución según un principio de acuerdo sería; 50% para el estado, 30% para el dueño del terreno (municipio), y 20% para el que saca.

Samudio quizás se sume a los miles de casos de buscadores de tesoros a lo largo de la historia paraguaya, pero la diferencia de otras es que este buscador decidió hacerlo por los conductos correspondientes y ante los ojos de quien quiera verlo.

lectura adicional 2«A mí y a mi grupo nos llevó años de investigación. Invertimos mucho dinero en la compra de equipos. En este caso no solo tenemos los documentos que confirman nuestro hallazgo, sino también los equipos técnicos indican que en el lugar hay un tesoro», explicó Samudio a medios de prensa.

Pidió a la Procuraduría General de la República debe determinar los detalles del contrato y definir la fecha de la excavación.

En casos como estos, a veces se da una mezcla de “hechos reales y de ficción”, aunque se parte de situaciones históricamente verídicas, dando realce a la palabra procede del latín medieval “legenda” que significa «lo que ha de ser leído».

En efecto, durante la invasión y saqueo de Asunción, por tropas brasileras, y la huida hacia Luque, Elisa Alicia Lynch (la Madama) y las residentas, se establecieron en Luque, trayendo todas sus pertenencias en las que se incluían siete carretas cargadas de oro, que eran del tesoro Nacional.

Una colección famosa de objetos pertenecientes a la Madama, que es lo que hace «la leyenda dorada» de esta búsqueda, que es nada menos que; relojes, cadenillas y otros objetos de oro sustraídos a los “bohemios” embajadores y gente de primer nivel la noche de la gran fiesta de presentación en sociedad, en el edificio que hoy es el de Tributación, —pero esta es otra historia —.

¿Oro en Luque?

nostalgia xxxxLo que para nosotros, los lectores luqueños de la enciclopedia «Historias Secretas del Paraguay» (anecdotario) del arquitecto Jorge Rubiani, (Pág. 615) para él pareciera una leyenda jocosa, lentamente al pasar los años –más de cien — van apareciendo evidencias que nos acercan a una realidad evidente. Comienza a relatar Rubiani, «…Lenta muerte» por tesoros ocultos.

Se refiere a los documentos que el vicepresidente Domingo Francisco Sánchez, presuntamente dirigidos a López e informando sobre las acciones promovidas para el desalojo de Asunción, confirmaría un procedimiento que —hasta hoy— solo formaba parte de fantásticas especulaciones que pretendían retratar aquellos momentos», escribe Rubiani.
Y en la página siguiente (616) agrega un plano de la época que mirándolo con detenimiento y sin esfuerzo, para quienes conocen el lugar, se dan cuenta que la piedra que se menciona en el plano aún existiría, y se lee una escritura caligráfica de pluma en el mapa las palabras, «..Entre Aregua y Jaguareté, al oeste un cerrito, y al este el lago, cruzado por el “tape tuja”, (hoy calle Hernandarias) se aprecia un camino trazado por puntos, que parten de la vía del tren en línea recta hacia Aregua», agregando que se ve el Lago, desde una estancia cercana.

Esta historia no es nueva, ya la gente más anciana del lugar relata lo que sus mayores les relataban. Las compañías Maramburé y Jaguareté Cora, tienen límites estrechos, es más Jaguareté Cora, (Corral del jaguar) es más antigua que Maramburé (Susurro de la gente de ante), lleva ese nombre porque se descubrieron muchas tumbas en el lugar, huesos y esqueletos de difuntos esparcidos por todo el área, situación que hizo pensar a los lugareños de un cementerio nativo. Lo extraño es que los nativos enterraban a sus muertos en vasijas gigantescas y de cúbito dorsal, y nunca como se han encontrado las calaveras, sin sus vasijas, los esqueletos fueron hayados, casi a flor de tierra.

Nuestra bruja luqueña más ilustre

repartija 1xxxxCon todo lo que se le pueda criticar, la Madame, Elisa Alicia Lynch llegó a ser una especie de conciencia de nuestro sistema «democrático» de la época. Pero al seguir escribiendo sobre la Madame Elisa Alicia Lynch y sus hijos menores a partir de su figura pública sobre los políticos de la época que se quedaron en el país, una vez terminada la guerra se elevó su existencia por sobre el resto de los mortales.

Ante el saqueo hecho por el Brasil en el año 1.868 a Asunción, sus pobladores iniciaron el éxodo hacia Luque. Que, por la carencia de medios de transportes suficientes, muchos emigraron hacia Luque a pie cruzando el arroyo Ytay, llevándose sus enseres más urgentes y poquísima ropa.

«La riqueza agrícola de Luque en sus inmensos baldíos, en sus praderas y cañaverales, destinados a pastos de toda clase de ganados, sedujo a los oficiales y comandantes invasores, después de la Guerra más Grande de América, en la retirada (1.893) se enriquecieron con el ganado arreado de estas tierras.

El memorial de la Liebig’s describe: «Las requisas de las fuerzas aliadas, el saqueo de las haciendas y el arreo del ganado fueron para abastecer el consumo de las tropas y luego para trasladar el ganado en pie a los campos del Mato Grosso y poblar con los ganados conculcados al Paraguay».

Antes de la Guerra de la Triple Alianza y del saqueo de las riquezas de este país, no habían pobres en el Paraguay, con el robo, pillaje y saqueo de este manantial de riqueza se forjo Brasil, fueron llevados hombres, mujeres y niños como esclavos a Brasil y Argentina y sobre esta base se han acumulado fortunas colosales.

Aun en el día de hoy, produciendo más la tierra, que lo que hoy produce, fácilmente se concibe que el país se despoblara; y en resumen la poca riqueza en unos cuantos señores feudales, resulta una desigualdad inmensa en la división de la propiedad, la vergüenza en este año del Bicentenario es como unas pocas familias acumulan inmensas fortunas sin pagar impuestos.

En estas condiciones de desigualdad, la infamia del pasado contra el Paraguay se refleja hasta nuestros días, puesto que el pobre no halla más recurso que ser cuidador de una posesión, cuando tiene suerte de serlo. Así en el Paraguay se encuentran pueblos enteros que se mantienen como las sociedades primitivas, especialmente en el Chaco y que están a dos pasos del estado de la naturaleza: ejercen su profesión así en los terrenos de los propios como en las propiedades ajenas; en ningún lugar puede estar más desconocido el derecho de propiedad, el robo y la delincuencia.

El hombre del pueblo en Luque es generoso, tranquilo, hijo de su clima, y en extremo sobrio. Pero franco y veraz, a la par que obsequioso y desinteresado.

tape tuja xxxSe ocupa un poco de los intereses políticos, y encerrado en su vida y de bajo perfil, no se presta a las turbulencias manejadas por los medios de comunicación. Animado en el día por un mejor espíritu de una buena causa, no se hace sentir, tampoco ofrecerá una luz un recepto a los renegados.

La costumbre en Luque es blanquear con cal cada tres meses las fachadas de las casas, les da un aspecto de nuevo y de limpieza; no hay edificio que parezca viejo; en una palabra, en Luque la casa es algo animado que se lava la cara cada tres meses (**).

Los planos de los tesoros escondidos que el autor del libro, «Historias Secretas del Paraguay», comenta en son de leyenda, pero para los lugareños de Maramburé y Jaguareté Corá con el paso del tiempo pareciera que la relación de estos sucesos, tienen más de tradicionales o maravillosos, llegando a parecer históricos y verdaderos.

Los miembros de las familias más pudientes dejaron su dinero y joyas en las dos legiones extranjeras que se mantuvieron en la capital: la italiana y la norteamericana. A falta de víveres y alojamiento ocuparon los galpones y los corredores de las casas, otros las plazas y hubieron quienes buscaron guarecerse bajo los árboles en la afueras de la ciudad de Luque.

Entre las principales autoridades que se trasladaron a Luque se encontraba el propio Vicepresidente Sánchez, el Ministro de Guerra coronel Caminos, los familiares más cercanos del Mariscal López como su madre Juana Pabla Carrillo acompañada de sus hijas Inocencia y Rafaela López, Madame Elisa Alicia Lynch y sus hijos menores.

(*) Del libro «Madame Lynch. Mujer de mundo y de guerra», de Fernando Baptista.

(**) Del libro «Ciudad de Luque… la aldea global ha llegado» «Nuestra bruja luqueña más ilustre» nombre dado a Elisa Alicia Lynch.

 

mayo 2013.

 

Lectura Adicional

Las 3.000 lanceras de Alicia Elisa Lynch

La historiadora Ana Barreto Valinotti en su investigación de «Elisa Alicia Lynch» nos cambio lo que alguna vez nos contaron acerca de la verdadera historia de Luque y las residentas, dice la autora: «El planteamiento abierto que hizo Venancio López si Asunción debía o no, resistir a un ataque por parte de la flota brasileña había originado desiguales posiciones en el entorno de López y donde también habrían tomado parte algunos agentes diplomáticos.

En la página 64 la historiadora señala; «Las esposas, hermanas, madres, primas, amigas, de los acusados sufrieron la misma pena de acusación, sólo que no todas fueron pasadas por las armas, la gran mayoría fueron enviadas a pueblos y parajes distantes en calidad de detenidas. Los números hablan de 3.000 mujeres, —lanceras que custodiaban el tesoro Nacional — atendiendo que las acusadas eran culpables por lazos familiares, no estaría errado un cálculo de 3 o 4 mujeres por cada hombre juzgado».

«Estas fueron llamadas «destinadas», y desde el lugar dónde estaban en ése momento, Luque o Itauguá, fueron remitidas en penosas marchas cruzando todo el este del Paraguay, primero hacia Yhú, en Caaguazú y luego hacia Espadín, un lugar al otro lado de la cordillera del Mbaracayú».

Después de enterrar los tesoros las lanzaron presumiblemente por saber los lugares de los entierros. «El traslado de estas mujeres se efectuó durante 1868 y gran parte de 1869». —continua la escritora Ana Barreto Valinotti — «Muchas murieron en el camino y otras en el campo de Espadín que era un lugar desolado rodeado de selvas. Cuando el ejército aliado las rescató, algunas perecieron en el trayecto de vuelta y otras, profundamente desnutridas, al ingerir su primera comida en más de un año. Una de las integrantes de la comisión de joyas, doña Carmen Palacios sobrevivió al «destino» y regresó a Asunción tras haberse escapado con otras mujeres sobornando a unos indios que oficiaban de celadores; era la madre del obispo Palacios y tenía 60 años».

«Como la gran mayoría de las destinadas eran mujeres de alta clase social, en el imaginario de ellas, la atribución directa hacia quién era culpable de esa marcha forzada fue Elisa» —concluye Barreto Valinotti — .

Después de la tragedia de San Fernando, ¿Hubo una conspiración real o ficticia? Sabiendo que López no llegaría a acuerdos que tiendan a su renuncia, el plan consistía en llegar a un pacto entre los hermanos de López con el duque de Caxias, comandante del ejército del Brasil. Para ello, ambos, especialmente Benigno ya venía sondeando el tema de una posible sucesión en el poder con los extranjeros. Esta fue la teoría en que se fundaron las acusaciones.

El Gral. Francisco Isidoro Resquín llevó un cuaderno detallado de todos los muertos bajo su responsabilidad: figuraban 605; de los cuales, ajusticiadas pasaron por armas 438 personas y el resto pereció de fatigas luego de haber sido torturadas durante el camino a Pykysyry –relata Barreto Valinotti — .

Esas muertes no fueron casuales. La muerte fue quizás, el término a suplicios que empezaron con desgarradoras sesiones de torturas, bajo las cuales, muchos confesaron cualquier cosa. Los verdugos no siempre eran adultos, ya en ellas participaron los niños soldados de entre 12 y 14 años, matando por medio de lanzazos, degüello y algún otro tipo de arma blanca. Existen diferentes tipos de testimonios hechos por los sobrevivientes, pero quizá, quien mejor ejemplifique haber sobrevivido a ellos, fue el canciller Gustave Bayon de Libertat, quien se volvió loco luego de estar acusado y terminó sus días en un manicomio de París.

El 27 de febrero de 1868, visita oficial al Vicepresidente, —comenta el cónsul Chaperón — . «Y después empiezo con una serie de reclamos para cambio de destino, para las habitaciones, y ¡qué sé yo qué más! Toda la gente que tiene motivos de reclamo se viene a Luque, y dado que no hay ni fonda ni posada, vienen a vivir, a pie o a caballo, en el Consulado».

Años más tarde a su regreso desde Europa, al escucharla a la Madama, el Pa’i Fidel Maíz la corrió apenas llegó desde Francia, después de la guerra, le dejaba a él la desagradable convicción de que en verdad creía en lo que hablaba y proponía. ¿Ella era la única que sabia el lugar exacto donde estaban los tesoros? o venia simplemente a reclamar la provincia de Formosa, — hoy de la Rca. Argentina — cuyos títulos de propiedad ella poseía.

El 29 viene una banda musical para recrearnos. (*)

El 1 de marzo 1968, un fuerte chaparrón obliga a postergar al día siguiente la fiesta ofrecida por los habitantes de Luque. Misa por la mañana, (en lo que hoy es el Santuario Virgen del Rosario de Luque) a la noche baile frente a la casa del juez; es la repetición de los bailes de la Capital, con menos gente.

Después viene el banquete, iluminado con linternas, con muchos brindis que ocupan los intervalos entre cada bocado. De un extremo de la mesa al otro se envían pedazos de carne, de conservas, de tortas. También las damas toman la palabra y declaman sus speechs. Otras les ruegan a algunos caballeros que hablen en su nombre. Al final, nos levantamos, y la mesa es ocupada por las peinetas. Yo pronuncié tres brindis con mucho sentimiento y muy aplaudidos: a la prosperidad de la República y a la salud de su Presidente; a la hospitalidad de los habitantes de Luque; a la independencia de los pueblos. Los portugueses también vinieron para esta circunstancia».

Empujar un vagón desde Luque a Asunción… también es motivo de alegría… «Día 4. Después de varios días de un calor atroz, me voy para la ciudad en busca de provisiones, dado que los comestibles empiezan a escasear. A falta de tren, viajamos en una pequeña vagoneta empujada por unos ocho soldados entre gritos de alegría. En la ciudad, todo está intacto, reinan un silencio y una soledad glaciales. El Gobierno nos entrega dos damajuanas de vino y nos prometen cerveza. Volvemos a caballo y llegamos a Luque a las 9 de la noche. Una serenata recorre las calles, y no falta de pasar frente a nosotros, y ponerse a bailar y cantar hasta la medianoche delante de nuestra puerta.

Día 6. Muere de afección pulmonar Barbetta, uno de mis enfermos. Lo enterramos enseguida a causa del calor. Llega de parte de la Sra. Fernández (la señora del ministro de la Guerra) un gran ramo de flores para mi colega, y para mí unas cincuenta manzanas y dos ananás. Los días siguientes, hasta el 14, los pasamos sufriendo calor y poniendo al día mis registros. ¡Tengo 44 actas de sucesos! El 14 de marzo es fiesta nacional y fiesta de Italia. En tres esquinas de la casa flamean las banderas italiana, portuguesa y francesa. El día es espléndido: ante todo, misa y Te Deum. Toda la plaza de la Iglesia está decorada con guirnaldas.

El altar de la patria está colocado debajo de una pirámide de verduras y de flores, con cuatro robustas jovencitas de Luque que hacen la guardia, lanza en mano».

Como se repitió hasta la saciedad luego de su muerte, la “Madama” se destacó sobre todo en los últimos años por no callar lo que creía tenía que decirse de los valores republicanos. En lo personal, su estilo no cautivaba: no seducía su discurso ni las “muletillas” de su cultura gala.

O sea, no tuvo la credibilidad para convencer que tras sus palabras estaban las ideas sentidas y no eslóganes vacíos ni letras igual de vacías.

Desde 1886 la «Madama» se encuentra merodeando en el quehacer ciudadano. Cuando conoció al Mariscal tenía 20 años y al término de la guerra apenas contaba con 37 años.
«Es falso que al ver la batalla de Curupa’yty el general José Eduvigis Díaz me vio llorar, solo estaba inmensamente conmovida, salpicada con la sangre caliente de los guerreros y las camilleras que yo socorría, presencie una apoteosis espontánea…, y no pude contener las lagrimas, me vino a la memoria la imagen de mi amado hijo Panchito, «luz de mis ojos»(*).

«Panchito, nació camino a Asunción en un hotel de Buenos Aires llamado Labastier en febrero del 1855, yo le enseñe el idioma francés, ingles, latín y geografía. Era moreno de pelo castaño y ojos azules me dejo para siempre a los 15 años» fue asesinado por la soldadesca del Ejército Imperial del Brasil».

Luque, Capital de la República, que fuera designada segunda Capital el 22 de febrero del año 1.868, hace 145 años (2.013). Hay mucho que contar de cómo fueron aquellos años, todos los que sobrevivieron a la guerra tenían su historia, en especial Madame, Elisa Alicia Lynch, «nuestra bruja luqueña mas ilustre» muy controvertida, peleadora, culta, gran defensora de la justicia y de los valores republicanos que inspiraron en su época la revolución francesa basados en la libertad, justicia e igualdad. Luque tiene a muchas historias que contar al mundo.

Elisa Alicia Lynch, sufrió junto a las residentas el exterminio de sus hijos, camino a su refugio. El 10 de enero de 1.868, nuestro país se hallaba sumergido en la Guerra de la Triple Alianza, era una guerra defensiva contra el imperio de Brasil, la Argentina y el Uruguay.

Según lo que cuenta el historiador Hipólito Sánchez Quell, en el libro «Los 50.000 documentos Paraguayos llevados al Brasil» cuando Asunción y Luque fueron saqueados por el ejercito del Brasil y que se encuentran en un «archivo secreto», Sánchez Quell relata que; “… en ese archivo se encuentra el patrimonio luqueño”, partiendo de; el archivo, la biblioteca, la armería (sables, pistolas, cañones, fusiles, lanzas, banderas, espuelas, uniformes, entre otros.), el tesoro de la imprenta que funcionaba en Luque, en la actualidad al costado del Salón PaŽí García.

Por mucho tiempo la Madame seguirá siendo «nuestra bruja luqueña más ilustre» debe haber sido una de las pocas mujeres de la época, junto a doña Juana Pabla Carrillo, madre del mariscal que acompañada de sus hijas Inocencia y Rafaela López, la madama Elisa Alicia Lynch y sus hijos menores, la que realzaba más en nuestro ambiente «político» lleno de malos actores y actrices, como el cónsul de Francia Monsieur Maurice de Couverville, y el cónsul de Italia Monsieur de Chaperon.

La «madama “Alicia Elisa Lynch, fue una madre que vio perdidos a su compañero e hijos, y fue, la que junto a las residentas sufrió como madre las infamias de la guerra más grande de América, falleciendo en París, sola, pobre y abandonada, eso sí; «…ella sabia donde habían quedado depositada las siete carretas de oro y joyas del tesoro Nacional».

Por cierto, el Luque que queremos mostrar, no sólo es un regaló de la historia que en ella hay. Luque nos hace retroceder a tiempos inmemoriales. Pues, Paraguay no nació con Domingo Martínez de Irala (1509—1556), este conquistador español, gobernador del Río de la Plata (1552—1556), ni en 1811. Para nada. Hace doce mil años atrás, cazadores nómadas se establecieron en nuestros valles, cercanos al río allí nacieron los primeros poblados.

De la Madame, sus críticos dirán que es fácil ser «nuestra bruja luqueña más ilustre» (**) cuando no se tiene nada que perder y más cuando no tenía ni visos de acceder al poder. Puede ser. Sin embargo, lo que no debería de ser signo de que algo anda mal, la Madama amo y respetó al Mariscal.

Nos referimos a que cuando se cree en un modelo de sociedad, se supone que se habla desde esa base y se actúa en consecuencia, como lo actuado por ella. Era una mujer, Elisa Alicia Lynch la que se sentía dueña de La Colonia, al estar emparentada por el lado del presidente Francisco Solano López (1862 —1870) a su vez heredero por parte de su padre —don Carlos Antonio López— dueño de una inmensa riqueza.

Elisa Alicia Lynch a pesar de ser una destacada representante de lo que en Paraguay colonial de entonces podía llamarse la aristocracia, la leyenda la convirtió en «nuestra bruja luqueña más ilustre», apasionada, devota de Dios y el Diablo, amo al Mariscal y a su pueblo. —

(*) Del libro «Madame Lynch. Mujer de mundo y de guerra», de Fernando Baptista)

(**) «Nuestra bruja luqueña más ilustre» Nombre dado a Elisa Alicia Lynch en el libro «Ciudad de Luque… la aldea global ha llegado»

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