Luqueños podríamos movilizarnos en trolebuses

[pullquote align=»left|center|right» textalign=»left|center|right» width=»30%»]Creen ser dueños de los itinerarios[/pullquote]
El presidente del Centro de Empresarios del Transporte del Área Metropolitana, César Ruiz Díaz, advirtió a diputados que el Estado debe prever una indemnización ( US$ 42 millones) para las líneas que ya no operarán sobre el itinerario Mcal. Estigarribia y Avda. Eusebio Ayala. Explicó que el Estado, “… no podrá confiscar los itinerarios, ya que no permite la Constitución Nacional”. Los portavoces son; El diputado Ramón Romero (i), César Ruiz Díaz y Nelson Castorino, del Cetrapam, y el diputado Celso Maldonado, dueño de la Línea 49.

asi votaron 1   Con un escepticismo general nos despertamos los luqueños, cuando al desayunar antes de irnos al trabajo vemos en la TV, las enormes filas de vehículos en el Ñu Guazú tratando de poder pasar hacia Asunción.

Aludiendo a estos reportajes, y el recelo de la gente frente a las medidas que desde la Cámara de Diputados se dan a conocer, con relación a las características del proyecto del “metro bus”, que prevé la utilización de trolebuses para la modernización del transporte público que circunvalarán Asunción, saliendo de la nueva autopista Ñu Guazú.

Hoy, una tras otra, las consultas ciudadanas van mostrando inexorablemente que todos los capitostes del gobierno saliente bajan más o menos en picada, pero la oposición y sus galgos tampoco suben ni mucho menos: ¡todos van al despeñadero!

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¿Qué pasó? ¿Cómo llegamos a esta situación tan penosa para el propio sistema democrático? Sucedió que la política fue paulatina y deliberadamente despojada de su alma.

El pueblo fue apodado gente, a los ciudadanos los convirtieron en meros consumidores, se los sacó de cuajo del escenario con un sistema electoral hermético e inaccesible, y la política empezó a ser ejecutada por una elite privilegiada que se fue repitiendo como en un mal sueño y acabó convertida en un club político cerrado y casi vitalicio, disponiendo de la suerte de todo un pueblo, que no tiene siquiera como movilizarse.

La líder de bancada colorada la diputada María Cristina Villalba (ANR) mencionó que de los 80 diputados, 60 son electos por primera vez y no tienen conocimiento de los detalles del Metrobús, y se comprometió a interiorizarse del mismo en el periodo de aplazo para decidir definitivamente por el sí o por el no.

En total fueron 40 los legisladores que votaron por dilatar la propuesta impulsada por el Ejecutivo, contra 25 que intentaron darle estudio al mismo. Cinco no votaron, pese a estar presentes en la sala, más una abstención.

Mientras la Cámara de Diputados estudia el presupuesto del trolebús un día jueves, el viernes ya aparece en la prensa; «…lo fantástico, wonderful, beautiful … del monorriel» Y, eso ¿a cuanta gente beneficiaría?.

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En términos generales, el político profesional es hoy un tipo que no vive en la ciudad o región de sus representados, sino que los; «…visita» como un médico y con prisa; que no le habla a la gente cara a cara, sino a través de la televisión; que no defiende proyectos realmente propios, sino que adecua su discurso a los guarismos de los sondeos o a las sugerencias de unos cuantos empresarios, lo que hace sospechar al poblador del campo, el valor que tendría su shopping si el monorriel se detiene frente a él, situación que no es igual al valor que adquiriría la casita de la campaña si lograra usar el trolebús para ir a Asunción.

El trolebús (metrobús)

El trolebús o metrobús es el perfeccionamiento del tranvía, consistente en un autobús de motor eléctrico que no requiere vías, solo una calle empedrada o asfaltada, con postes al costado para la toma de la energía eléctrica de una «catenaria doble» por medio de un trole también doble y especialmente articulado para que subsista el contacto, aunque el vehículo se aparte lateralmente de la línea eléctrica.

El costo total del trolebús rondaría los US$ 339 millones. Al préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se deben adicionar US$ 100 millones para la compra de vehículos, que partirían —proyecto Luque— desde las doce Compañías de Luque hasta llegar al Centro de Luque pasando por la peatonal en dirección a autopista Ñu Guazú, en dirección a Asunción.

El presidente del Centro de Empresarios del Transporte del Área Metropolitana, César Ruiz Díaz, advirtió a diputados que el Estado debe prever una indemnización ( US$ 42 millones) para las líneas que ya no operarán sobre el itinerario Mcal. Estigarribia y Avda. Eusebio Ayala. Explicó que el Estado, “… no podrá confiscar los itinerarios, ya que no permite la Constitución Nacional”.

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Se pretende dar US$ 42 millones para la indemnización a transportistas chatarras. O sea el trolebús tendría que pagarles una especie de derecho a entrar en el negocio, similar a lo que se hace en una parada de taxis. Los empresarios del transporte, suponen ser los dueños del usufructo de las líneas trazadas, ignoran que esos trazados son municipales.
Por otro lado, un monorriel alcanzaría US$ 417 millones, US$ 78 millones más, «…y no tendría que pagar ningún canon para su explotación», —alegan—.

Para algunos medios de prensa, el monorriel es la mejor opción, porque el trolebús será inaplicable por varias razones, por ejemplo debido al espacio reducido de la Avda. Eusebio Ayala, lo cual es falso, la inseguridad para los pasajeros al subir y bajar en medio de la calzada, falso, el trolebús circula por el carril derecho de una arteria y de la misma forma se abastece de electricidad, y los conflictos sociales, ya sea con los comerciantes, vendedores informales, así como con los transportistas, falsedades y más falsedades que se dicen en la prensa.

Una caterva muy bien remunerada de periodistas y sociólogos que inventaron este truco para eludir la cesantía. ¿El día de un político? Por la mañana se mete en su automóvil con vidrios polarizados, habla por celular mientras avanza, estaciona en un subterráneo y sube raudamente por un ascensor hasta una oficina también polarizada en un piso catorce y se reúne con esos expertos y expertillos que le exhiben gráficos y cifras. El resultado es la conocida política del cicatero, el corto plazo de lo facilón que resulta; ¡contar un cuento!.

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Con el monorriel no serán afectados en mayor medida los comercios, porque los tirantes de cemento son construidos en otros sitios. Y, ¿A quienes serviría?. Tampoco habrá necesidad de indemnizar a los empresarios porque las líneas seguirán funcionando, ni habrá necesidad de expropiar inmuebles, ni los dos carriles de una de las principales vías de entrada a la capital, como proyecta el trolebús, —falso, las calles están hechas— y sobre todo solucionará el caótico tráfico, falso porque el trolebús tiene ya sus propias calles, porque no hay dudas de que los usuarios de las Compañías, la gente asalariada preferirán el trolebús que pasa frente a sus casas, allá en el monte.

¡¡Alguna idea propia (buena o mala), algún planteamiento ético, ya no digamos algún sueño urbano ciudadano!! Nada de nada. La fórmula es, llenarse de ventajas, por ejemplo, hablar de la delincuencia, o las riñas en las poblaciones, y piden cárceles y más cárceles, cómo es posible, aunque Paraguay sea el segundo país más atrasado de la región en esta materia, hablan y despotrican contra las villas hule, con la arrogancia y la seguridad de quien habla del patio de su casa, pero en esos asentamientos no tienen la más peregrina idea, por allí ni siquiera han pasado en automóvil, a pesar de tener una buena calle asfaltada no tienen un medio de movilizarse y quedan en el camino al aeropuerto.

lect adicional

El drama del trolebús es un ejemplo: fue diseñado por especialistas de laboratorio, individuos con postgrados que nunca anduvieron en micro, o que ya hace demasiados años dejaron de practicar el arte ciudadano por excelencia que es caminar por la calle.

¿Por qué uno de esos reality de la televisión, que proponen pruebas tan épicas y tan grandiosas, no le piden a un político que sobreviva el mes de julio, decimos, o agosto, con frio con poco dinero en el bolsillo, y salga caminando desde un asentamiento? ¿O que trate de resistir un mes, solo eso, un mes, en la misma casa y comiendo lo mismo que los deudores habitacionales, esa gente de mal gusto que insiste, una y otra y otra vez, en que se dejen de sacarnos ventajas los empresarios y jodernos la fiesta, que para los pobres es mucho?

julio 2013.—

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 Lectura Adicional

 El trolebús 

La protección del Medio Ambiente

El nuevo urbanismo ha sido así progresivamente aceptado hasta ser prácticamente identificado con las virtudes del nuevo modelo urbano. El proceso mediante el cual estos nuevos espacios, destinados tanto a simbolizar el “renacimiento” de la ciudad como a regenerar barrios degradados, deben ir progresivamente aceptados por la población, dinamizando el barrio, y una forma es la instalación del trolebús desde las Compañías, que cuenten con el soporte de la publicidad institucional de los medios de comunicación. Un aparato propagandístico importante acompañará este proceso del que es una parte integrante.

Las campañas publicitarias emprendidas por los municipios relacionados con la actividad urbanística se centran en tres temas: los nuevos espacios públicos, las grandes obras de infraestructura como el trolebús y las campañas para el embellecimiento de la ciudad. La voluntad de involucrar a los ciudadanos en el proyecto tomará forma, a través de la connotación de espacios y edificios del proyecto colectivo.

La implementación del programa que involucra el Área Metropolitana repercute en la vida de los habitantes de la ciudad, en aspectos como la fluidez, celeridad, calidad y seguridad en el desplazamiento, así como las tarifas a pagar por el transporte desde y hacia los lugares de trabajo, estudio y otras actividades cotidianas.

A su vez, contendrá una dimensión de interés del Estado, como titular de políticas públicas, en cuanto a optimización de los factores que inciden en la productividad económica, el buen funcionamiento y al menor costo posible de las instituciones que dependen o financia –al menos en parte— el tesoro público, como son las vinculadas a la protección del medioambiente y la salud de las personas.

Conforme a lo dispuesto por nuestra Constitución Nacional, ( Sec. II — Del ambiente) el Estado tiene el deber de asegurar a todas las personas el derecho a vivir en un medioambiente libre de contaminación, velar para que este derecho no sea afectado, así como tutelar por la preservación de la naturaleza.

Lo anterior se armoniza con la consagración del medioambiente, por la Carta Fundamental, como un valor jurídico—político esencial, que forma parte de la función social de la propiedad, lo que faculta al legislador a imponer limitaciones y restricciones en el ejercicio del derecho de dominio.

El reconocimiento del “espacio vital”, como parte del estatuto fundamental del Estado, lleva al Constituyente a resguardar este valor por medio de una acción procesal constitucional especial –Recurso de Protección Ambiental—, de naturaleza cautelar, que evita las ilegalidades y arbitrariedades que puedan vulnerarlo.

El derecho a conservar el medio ambiente ha sido una de los factores predominantes en la toma de decisiones de modernizar el sistema de transporte público del Área Metropolitana. Los niveles alarmantes de contaminación, sumados a la congestión vehicular, inciden como puntos ejes de las reformas.

Así, resulta imperativo implementar las medidas necesarias para reformular el sistema de transporte público, en aras de cumplir con el mandato jurídico y político de resguardar la salud, la integridad física y psíquica de las personas y el medioambiente en el cual se desenvuelven.

Ahora bien, la implementación del programa, sus características técnicas, modalidades, costos, plazos, obedecen a parámetros técnicos y económicos que deben ponderarse de manera adecuada para optimizar y asegurar los buenos resultados deseados. Las decisiones se adoptarán, naturalmente, por los titulares de las direcciones políticas, porque en ellos se deposita la responsabilidad del modelo institucional.

Las deficiencias que se han apreciado hasta ahora en el funcionamiento del nuevo sistema modelado, nuevamente pone en movimiento –de manera aguda y prioritaria— la ingeniería institucional, que recoge los factores en juego que deben conciliarse armoniosamente para obtener un buen resultado: adoptar las medidas técnicas idóneas para lograr, en el menor tiempo posible, el funcionamiento expedito, seguro, con resguardo de los derechos de las personas.

Nuevamente están en juego los factores eje de las actividades de servicio y utilidad pública reguladas por el Estado: calidad, seguridad, continuidad y tarifa. Estos valores no se abandonan por el Estado, aún cuando se encuentren concesionados parcial o totalmente los servicios.

A ello se suma, en este caso, el derecho a la salud y el medioambiente libre de contaminación de que gozan todos los habitantes. A la dirección política —radicada en los órganos públicos con competencias en la materia—, corresponde el “ensamblaje” técnico, normativo y de fiscalización necesarios para el éxito del nuevo programa de trabajo.

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