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Introducción

01-01Paraguay (república) (nombre oficial, República del Paraguay), república ubicada en la parte central de Sudamérica, limita al norte y noroeste con Bolivia, al este con Brasil y al sur y suroeste con Argentina. La superficie del país es de 406.752 km². Asunción es su capital.

Él rió Paraguay cruza la tierra guaraní de norte a Sur, dividiéndola en dos regiones casi iguales en extensión y pareciera encontradas en sus caracteres. Cualquiera de esas dos zonas, viéndolas por separado da la sensación de algo mutilado. – afirma Natalicio González* – De la sinopsis de sus oposiciones surge una unidad compleja, peculiar, elaborada mediante el maridaje de elementos telúricos contradictorios”.

Señala, “cómo, mientras la Región oriental es una de las zonas mejor regadas del planeta, el Chaco es una tierra sin agua, y cómo, mientras la primera es una sucesión de cerros, llanuras, campos y selvas, el segundo es un llano salobre, de árboles anárquicos y ásperos espartillares”.

Describe “la selva de la Región Oriental, nutrida, espesa, exuberante, en cuyo seno se aúnan acústicas aguas, pomposas flores y aves de dulce trino”. “Todos los rumores de la selva se resuelven en una armonía y la multitud infinita de los árboles en un organismo único.”

El todo inculca en el morador de aquellos lugares el sentido gregario de la vida”. En cambio, las selvas del Chaco no resguardan del sol. “El fuego solar cae a plomo y calcina el suelo como en un campo abierto; las escasas hojas se estremecen desesperadas en la candente atmósfera, y sus menudas sombras se disuelven en el aire antes de proyectarse en a tierra arenosa, desprovista de humus. No hay arroyos, y la ausencia de agua implica la ausencia de aves. Los árboles no se apiñan; se elevan separados uno de otro”.

“Cada árbol vive aislado en medio de un clima inhóspito, olvidado de lo vegetal, olvidado del hombre. No brinda sombra, amenaza con sus espinas. Da al mundo una lección de implacable individualismo”.

La Región Oriental es amena, mesurada, armoniosa. Es la tierra de los ríos silenciosos y cordiales y de los cerros que decoran el paisaje sin imponer por su grandeza., en cambio, el Chaco es un páramo ardiente.

“El río Paraguay, -continua Natalicio González- que corre entre las dos regiones que constituyen el cuerpo físico de la nación guaraní, las concilia y contribuye a realizar la función de lo contradictorio. Sus aguas mansas, frecuentadas por la fealdad agresiva de los saurios y por la belleza esbelta de las garzas, sirven de teatro a los sucesos más considerables de la historia paraguaya.

El río paterno distiende su influjo en la banda de oriente y en la banda de occidente, introduciendo en ambas regiones antitéticas elementos de conciliación, factores de homogeneidad, un solo espíritu. En su fuga hacia los mares, la gran arteria fluvial no sólo realiza una gran labor de síntesis, sino que da un sentido de universalidad a lo mediterráneo. Abre las puertas del mundo al corazón de América”.

 


(*) Juan Natalicio González (1897-1966), político y escritor paraguayo, presidente de la República (1948-1949). Nació en Villarrica. Dirigente del Partido Colorado, fue diputado, embajador en Uruguay y ministro de Hacienda en el último gobierno del presidente Higinio Morínigo (1940-1948).

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